Coqueteó hasta el hartazgo con Mauricio Macri, llamó a votar a los porteños incluso por el sindicalista de la CTA, Claudio Lozano, fue candidato presidencial de la UCR antikirchnerista y el fin de semana se abrazó a Néstor Kirchner como jefe natural del PJ. Roberto Lavagna logró el fin de semana dividir todavía más a la ya atomizada UCR, cuyo titular y ex compañero de fórmula, Gerardo Morales lo acusó de «patético».
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La alianza Kirchner-Lavagna llegó justo cuando el sector de radicales kirchneristas liderados por el vicepresidente Julio Cobos, y los rebeldes de Margarita Stolbizer, reclaman una normalización del partido para desplazar a Morales de la cúpula del Comité Nacional. Por eso ayer, el senador jujeño embistió duramente contra el ex ministro de Economía: «Con esta actitud de Lavagna me siento absolutamente defraudado. Sin perjuicio de reconocer que él sea justicialista, que ahora forme parte de una fórmula con Kirchner, a quien él ha criticado y cuestionado, me parece patético».
«Nos enteramos de este acuerdo por los diarios. Y a mí en lo particular no me sorprendió», aseguró otro de los caciques radicales, Ernesto Sanz. El jefe del bloque de senadoresde la UCR, aseguró que pese a este cambio de escenario su partido presentará la semana que viene un pedido de audiencia con Cristina de Kirchner, a quien pensaban presentarle un proyecto de ley elaborado por Lavagna para otorgar beneficios impositivos a las pymes. «La audiencia la vamos a pedir de todos modos la semana que viene y con la misma agenda que teníamos prevista. La UCR reafirma su perfil opositor. Antes del 28 de octubre el acuerdo con Lavagna era la única salida electoral que teníamos. Así logramos sacar nuevos diputados y senadores del radicalismo en la última elección. Lavagna no se lleva nada», explicó Sanz desde Mendoza.
Interinato
Morales, quien había asumido interinamente la conducción de la UCR cuando el diputado Roberto Iglesias renunció al máximo cargo partidariopor estar en contra del acuerdo con Lavagna, fue electo a fines de 2007 como titular del Comité Nacional. Pero desde el sector de Stolbizer, hoy aliada a Elisa Carrió dentro de la Coalición Cívica, y desde la UCR kirchnerista de Cobos, reclaman una normalización partidaria, casi al estilo PJ. «A mí este acuerdo me cae muy mal. Me parece que defrauda las expectativas de 3,2 millones de argentinos que creyeron un alternativa distinta, que planteaba no sólo un proyecto de país sino una manera de poner límites al abuso del poder del kirchnerismo», disparó Morales desde la ciudad jujeña de Purmamarca.
Además se quejó de que el ex candidato presidencial no le haya avisado de su acuerdo con el kirchnerismo y se preguntó: «¿Qué le va a decir ahora Lavagna a Cristina después de todas las barbaridades que le lanzó durante la campaña? Pensé que iba a sostenerse en sus convicciones, pero la verdad es que actuó como un verdadero «radical K». No puede ser que a cuatro meses de las elecciones haga un giro semejante. La política no es esto, no es cambiar de uno a otro lado», criticó se quejó el ex compañero de fórmula presidencial del economista.
Jugada
Morales negó que este pacto del ex ministro con Kirchner afecte el posicionamiento de la conducción del centenario partido ante la vertiente de los « radicales K» o la corriente que lidera la bonaerense Stolbizer en alianza con Carrió, y señaló que la UCR «sigue siendo fuerte a pesar de Lavagna».
«El radicalismo se jugó por una alternativa diferente al gobierno que no depende de las maniobras de un dirigente como Lavagna», apuntó Morales.
De todos modos, adelantó que esta semana habrá una reunión del comité nacional del partido en la cual se analizarán los pasos a seguir tras el golpe que significa esta sorpresiva maniobra de su ex aliado político.
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