Hugo Moyano mostró ayer nuevamente la cara más retrógrada del sindicalismo nacional, al provocar un acto de violencia en el Ministerio de Trabajo. Mientras negociaba un aumento salarial para el sector, junto con un colaborador, golpeó a un empresario, empujó a la ministra Graciela Camaño y declaró que o se llegaba a un acuerdo bajo sus condiciones «o los cago a piñas y los tiro por el balcón». Lamentable y poco serio.
«Pará Moyano, ¿qué te pasa, te volviste loco?», gritaba la ministra mientras Huernes era retirado de la habitación. El camionero hizo otro avance, empujó a Camaño con la intención de seguir «negociando» con otro empresario, pero allí fue sujetado por media docena de presentes que lograron reducirlo. Quince minutos después, y mientras Huernes era atendido por médicos del SAME, en el piso 18 Moyano volvió a la vía diplomática y continuaron las negociaciones. Después, superado el incidente, se logró el acuerdo, según lo informó la ministra Graciela Camaño, por lo que no habrá paro de camioneros ni dificultades en la provisión de mercaderías, insumos y combustibles.
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