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30 de marzo 2007 - 00:00

Agendas paralelas

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En la entrevista con Heig se conversó especialmente sobre la situación de la guerra interna en El Salvador; la situación reinante en Bolivia, donde el general Luis García Meza, con la participación argentina, había impedido el proceso de democratización al no dejar asumir la presidencia a Hernán Siles Suazo y el embargo de armamentos. Al comenzar el diálogo, Haig dijo que quería transmitir "tres inquietudes". Tomó un papel y leyó: 1) preguntó por la situación de una detenida de origen israelita, cuyo estado preocupaba a la comunidad judía de los Estados Unidos; 2) expresó el interés de su país de que la empresa norteamericana Allis Chalmers sea beneficiada en la adjudicación de las turbinas para Yacyretá, y 3) Manifestó su preocupación por la marcha en las negociaciones con Chile, por el diferendo del canal de Beagle.

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Con respecto al punto 2° (ése fue el orden dado a los temas), no sé si Camilión sabía que terminaba de finalizar una visita a Washington el canciller de Paraguay, Alberto Nogués, quien en determinadas conversaciones con funcionarios y empresarios americanos expresó su preocupación por la "demora e indecisión" argentina en el trámite licitatorio. Como habrás de imaginarte, los paraguayos ya tenían un "especial interés" que los ataba a Allis Chalmers, de allí la presencia de Papalardo Zaldívar en la delegación. Había argentinos que también tenían un " especial" interés por la victoria de Allis Chalmers: hay que ver cómo usan los aviones privados de Scott, el presidente de la empresa, para desplazarse a la Costa Oeste o llevarse a sus estudios jurídicos en Buenos Aires la representación del grupo. Una vez, en setiembre, hasta lo hicieron desplazarse en el avión de Scott, a Martínez de Hoz y sus edecanes militares. En relación con el punto 3, Camilión sólo se limitó a asegurar que no había guerra con Chile.

La conversación con el vicepresidente George Bush fue más interesante, pero para la interna argentina. Dijo que los Estados Unidos no avalarían de ninguna manera cualquier tipo de gobierno militar, y sino que vieran en qué situación se encontraba Bolivia. Hay que recordar que hace escasos días, Galtieri volvió a "legitimar" al gobierno boliviano, reuniéndose con García Meza, mientras que EE.UU., Brasil y Venezuela, entre muchos, no lo reconocen. El canciller argentino repitió permanentemente que la " excelencia" de la relación con los Estados Unidos pasaba por el afianzamiento del proceso de democratización en la Argentina o que no se produzcan "retrocesos" en ese proceso.

También mantuvieron otros encuentros. En uno de ellos, en la Subsecretaría de Asuntos Latinoamericanos, se propuso un "mecanismo de consulta permanente" entre ambos países. Los americanos quedaron en estudiar la cuestión y responder. De todas maneras algo "lavado" se hizo al respecto.

Al mismo tiempo que Camilión estaba en Washington, el embajador "especial" Vernon Walters viajó a Buenos Aires. No sé en base a qué datos, "don Vernon" viajó a parar un golpe contra Roberto Viola y a establecer algo "más estable" en Bolivia. Y cuando Camilión se encontraba haciendo gestiones en Nueva York, apareció en Buenos Aires también el general (RE) Gordon Summers, asesor para temas de América Latina del Departamento de Estado. Como si esto no fuera importante, en el preciso momento que el canciller estaba aquí, en Buenos Aires, a dos cuadras de los Tribunales, un comando parapolicial secuestró a dos dirigentes peronistas. Uno de ellos era el ex diputado nacional Julio Bárbaro. Esto encrespó las aguas y hasta la propia Jane Kirpatrick llamó a la embajada argentina para hacer llegar su "preocupación".

Los americanos dicen que en las conversaciones con Camilión "tomaron nota". Saben de su sólida preparación y conocen sus grandes limitaciones. Que no son otras que las que les imponen los militares.

También en agosto, estuvo Leopoldo Fortunato Galtieri en la Costa Oeste (donde visitó Disneylandia) y en Washington. Algo debe estar preparando, porque sino no se entienden sus encuentros con el subsecretario del Tesoro, Robert Craig Roberts (fuera de agenda y durante dos horas); Richard Allen y Anderson de la Casa Blanca y Stoessel del Departamento de Estado. Esta claro que todas estas reuniones se hicieron con la enorme ayuda y contactos de "Miguelito" (el general Miguel Alfredo Mallea Gil, el agregado de Ejército en Washington). Galtieri es de la opinión de intervenir en el Sinaí, como una forma de congraciarse con los Estados Unidos, por lo menos en una segunda instancia de integración de la Fuerza de Paz. Aquí se ha movido siempre bajo el consejo de Mallea Gil. Evidentemente, ir al Sinaí obligará a replantear toda la política exterior, pues no podemos estar con los acuerdos de Camp David y al mismo tiempo pretender sentarnos con los No Alineados. En Buenos Aires todo el mundo opina, hasta monseñor Victorio Bonamín: "La Argentina necesita proyectarse bien en el extranjero. A nosotros nos persiguen tanto afuera, dicen cosas tan feas, que creo conveniente el envío de tropas". También el mismo 20 de agosto se conoció que 70 dirigentes políticos pronunciaron "su más categórico rechazo" a la intervención argentina en la fuerza multinacional del desierto de Sinaí.

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