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Pero el infundado optimismo del Gobierno no termina en esta cumbre, y supone que el PBI estaría creciendo 4% en el cuarto trimestre de 2019. El 2018 terminaría con una caída de 2,4% y 2019 con una de solo 0,5%. Pero tanto los organismos multilaterales como las consultoras proyectan números peores.
La OCDE calcula una caída del PBI del 2,8% para 2018 y 1,9% en 2019 y una recesión larga. La consultora Eco Go estima que 2018 finalizará con una caída de 2,8% y 2019 con una de 2%. Según Ecolatina, 2018 cerrará con una contracción de 2,4% y 2019 de 1,4%. Sólo la Consultora Ledesma proyecta una merma del PBI de 2,3% para 2018 y otra de 0,5% para 2019, coincidiendo casi con el oficialismo. Hasta el principal socio del Gobierno, el FMI, prevé un desplome de 2,6% para 2018 y otro de 1,6% para 2019.
Ahora, estas consultoras y organismos fueron corrigiendo varias veces hacia la baja sus proyecciones demostrando que en el futuro seguirán haciendo lo mismo. A ver, aun cuando es una creencia popular aquello de que a veces hay que pasar momentos negativos para luego recuperarse, lo cierto es que esta idea no resiste el análisis de la ciencia de la lógica que dice claramente que lo malo solo es consecuencia del mal.
O sea, si la economía cae de este modo es porque el sistema es malo y si no hay cambio -en el fondo, solo superficial como el supuesto aporte circunstancial del campo- que justifique la rectificación de la curva negativa, las proyecciones respecto al desarrollo de la economía seguirán bajando.
Por cierto, en septiembre la actividad cayó 1,9% contra agosto y así el tercer trimestre cerró 0,4% abajo del segundo que, a su vez, terminó cayendo 4% respecto al primero. Y aun si el repunte comenzara en algún momento del año que viene, las previsiones de los analistas -en mi opinión, demasiado optimistas- es que no alcanzaría para evitar que Macri terminara su primer mandato con una contracción de hasta el 3,9% respecto al PBI que recibió en 2015, contrayéndose el per cápita 8,7%.
Lógico: el mal proviene del mal, un mal sistema termina mal, uno virtuoso provoca un crecimiento inmediato. Y cuando quede en evidencia que la cumbre fue perjudicial, costosa e inútil para el mercado, la desesperanza será fuerte.
(*) Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.




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