El accidentado viaje de los restos de Juan Domingo Perón hasta la quinta de San Vicente, además de incluir un enfrentamiento armado entre gremios antagónicos, tiene un capítulo dedicado a la seguridad del cadáver. Hoy el gobierno bonaerense y el nacional buscarán acordar qué fuerza de seguridad se encargará de la custodia del cadáver del General. La vigilancia excede la nave donde reposan los restos del tres veces presidente de los argentinos. Para controlar un predio de 19 hectáreas se necesitan como mínimo 25 hombres por turno. Es decir, unos 100 efectivos de seguridad apostados en el lugar de manera permanente. Como la finca está en territorio bonaerense, Felipe Solá desea que sea su Policía y no Gendarmería la encargada de otorgar seguridad en el predio. No opina lo mismo Aníbal Fernández.
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El traspaso de la seguridad permitirá comprobar que los restos de Perón están realmente en San Vicente y despejar una teoría de confabulación que señalaba que el féretro estaba vacío.
Ayer el presidente de la Cochería Paraná, encargada del traslado de los restos desde la Chacarita, se manifestó sorprendido por esa versión que habría llegado a oídos del presidente Kirchner.
«Esa fábula se termina hoy cuando un escribano de la provincia certifique que el cadáver de Perón se encuentra allí», le dijo a este diario Daniel Carunchio, directivo de la funeraria.
Según el tanatólogo se filmó todo el procedimiento de traslado de los restos de Perón desde el cementerio de la Chacarita a San Vicente. Ese material le fue entregado a Humberto Linares Fontaine, apoderado legal de María Estela Martínez de Perón.
Comprobación
El estado de los restos del General podrá observarse a través del vidrio que posee la caja metálica ubicada dentro del féretro.
El trámite consiste en desoldar la carátula del féretro y desde allí un escribano dará fe de la presencia de los restos mortales del ex presidente.
El cuerpo de Perón se encuentra desde el martes pasado en la quinta 17 de Octubre. Durante todo ese tiempo la custodia estuvo a cargo de efectivos bonaerenses que dependen del Ministerio de Seguridad provincial.
La quinta fue el centro de una batalla entre sindicalistas que opacó el traslado de los restos de Perón y que destruyó, entre otras cosas, los pesados portones de hierro y madera que permiten el ingreso al predio, parte de la vivienda de los caseros y hasta un automóvil Fiat de la década del 70 que perteneció al ex presidente.
Por ese acto de barbarie el museo estará cerrado alrededor de un mes para dar lugar a los trabajos de restauración que harán a causa de los destrozos.
Según informó el presidente del Instituto de Cultura, Alberto Fernández, el museo estará cerrado por 30 días puesto que, si bien los miles de objetos de valor distribuidos en los seis pabellones del museo quedaron a resguardo del vandalismo, hubo importantes destrozos materiales en el predio.
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