30 de julio 2004 - 00:00

Alambra Duhalde de nuevo su territorio

La noche del 21 de noviembre, Eduardo Duhalde podrá recitar a Aníbal Troilo: «Dicen que me fui, pero si yo siempre estoy llegando». La estrofa tendrá un sentido literal: esa tarde, los peronistas de Buenos Aires lo habrán votado para que, otra vez, asuma la presidencia del PJ bonaerense. El tanguero es Antonio Arcuri, uno de sus laderos.

Hasta ahora, Duhalde amagaba resistir y simulaba un sacrificio la candidatura, pero al final aceptará el pedido unívoco -o casi-de la comandancia peronista para que vuelva, como lo hizo en diciembre de 1999 tras perder con Fernando de la Rúa, a sentarse en la cabecera de la mesa partidaria. Cabeza no le falta.

«Negro, vos sos el único que nos puede unificar a todos»
fue, para gozo del lomeño, el argumento recurrente que desplegaron los punteros duhaldistas para pedirle a su jefe que acepte presidir la boleta partidaria. Nadie sabía que el duhaldismo estuviera dividido, apenas sí amenazado por la gente de Néstor Kirchner.

El ex presidente no avaló el proyecto en público, pero delegó a sus leales que definan el cronograma de la elección interna. Rápido, el presidente de la junta electoral, Hugo Curto, organizó el martes una reunión en la sede del PJ en Avenida de Mayo, para bosquejar el calendario.

Y el lunes, en esas oficinas del segundo piso al lado del Café Tortoni, el consejo partidario que comanda Manuel Quindimil, se embalará -quizá con la presencia del propio Duhaldeen el análisis de la agenda que desemboca en el domingo 21 de noviembre.

Además, podría pactarse una afiliación masiva para actualizar los siempre sospechosos padrones del peronismo. De ser así, en pocas semanas volverán los «manzaneros» y las «manzaneras» del duhaldismo a recorrer, planilla en mano, la provincia, recolectando voluntades.

• Lastre judicial

Con la elección programada, Duhalde se sacará de encima un lastre judicial: los mandatos actuales vencieron en diciembre de 2003 y fueron postergados por el Congreso, esperando la normalización del peronismo nacional, fenómeno que duró un suspiro.

Demorado el trámite, el juez Federal de La Plata
Manuel Humberto Blanco intimó al PJ a elegir nuevas autoridades, so pena de declarar su acefalía. Con gambetas, el apoderado Jorge Landau impidió el terre-moto. Pero no habrá calma judicial hasta que se repartan las urnas.

Pero debajo de lo formal -que comenzó a analizar la Junta Electoral donde están, además de Curto,
Oscar Rodríguez, Juan Garivoto, Eduardo Bustos, Juan Amondarain, Eda Acuña, Jorge Scarone y Mónica Lizza-se debaten otras cuestiones más resbaladizas:

• Aunque formal -asumirá pero le dejará el manejo del PJ al vice-,
la proclamación de Duhalde supone su reposicionamiento dentro del peronismo. Nunca perdió protagonismo, pero como jefe del partido su presencia será mayor, dato que esconde una amenaza a Olivos. Con el PJ bonaerense organizado y encolumnado detrás de Duhalde, Néstor Kirchner tendrá motivos para sospechar. Salvo que, como especulan en el peronismo, la entronización de Duhalde en Buenos Aires marche en paralelo a la de Kirchner en el PJ nacional y todo encaje en un acuerdo macro que implica repartirse el peronismo y compartir listas en las elecciones de 2005, con Cristina Fernández como candidata. Esa entente irrita a Luis D'Elía, que ayer apostrofó al Presidente porque cree que ensaya su reubicación «en el duhaldismo» (ver aparte).

• Otro capítulo pendiente refiere a quién será el vice que, con Duhalde ausente, se hará cargo del manejo del partido. Todo indica que el elegido es
José María Díaz Bancalari pero, apenas asomó la cabeza, al diputado de San Nicolás le comenzaron a contar las costillas. Le reprochan, sobre todo, su excesiva cercanía a Kirchner, quien inclusive habría avalado su designación. Así y todo, aparece primero en el ranking porque los otros postulados (por caso, el metalúrgico Curto) serían objeto de idénticas pullas. Pero hay muchos sillones para repartir: el Consejo del PJ, que desde enero de 2002 preside Quindimil, en reemplazo de Duhalde, está conformado por 48 miembros. Para todos.

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