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El funcionario admitió como "entendibles" las expresiones de Garnil porque provienen "desde el lugar de la víctima", pero le reclamó a la madre de Nicolás que "repiense" lo que manifestó.
Más allá de esta aclaración, Fernández desvió "a las autoridades de la provincia de Buenos Aires" la responsabilidad de "ocuparse" de la ola de secuestros que azota al conurbano bonaerense, ya que el gobierno central "no tiene potestad legal" para intervenir en este tema.
Dos días después de la liberación de su hijo, Susana Garnil le dedicó duras críticas al presidente Kirchner por su "falta de acción" durante el secuestro de Nicolás, que estuvo cautivo 20 días.
Pero la mujer también cuestionó que el Presidente manifestara, "dentro o fuera de contexto", que "Argentina es un país seguro" cuando su hijo "estaba secuestrado" y pidió medidas "de urgencia" para atacar la inseguridad, más allá de "combatir las causas" que generan el aumento de los delitos.
Alberto Fernández contextualizó la reacción de Garnil en la "vocación" de la sociedad argentina de "escaparse de la realidad" o de "buscar algunas salidas muy facilistas".
"La carta demuestra eso y no atiende adecuadamente lo que el Gobierno ha hecho en materia de poner fin a la impunidad", se quejó.
El ministro coordinador sostuvo que la misión del Gobierno pasa por "fijar los cimientos para una Argentina futura donde la impunidad no tenga espacio", tanto "la impunidad de los que violan derechos humanos" como "la impunidad de los que delinquen".
Por ello también calificó como "una referencia trágica" la realizada por Garnil sobre la dedicación de Kirchner en pos de la creación del Museo de la Memoria, que funcionará en la actual sede de la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma) para evocar a quienes permanecieron secuestrados y torturados en ese sitio.
"Es parte de la Argentina que descubre el dolor cuando le toca. En verdad nosotros queremos hacernos cargo del dolor de todos y atender el dolor de todos, también el de esta señora con el secuestro de su hijo. Y trabajaremos todo lo necesario para desentrañar quiénes fueron los responsables y encarcelarlos", se comprometió Fernández.
También criticó la marcha que convocó Juan Carlos Blumberg, en reclamo de mayor seguridad, para el 26 de agosto frente al Congreso, a la que también adhirió la madre de Nicolás Garnil.
"Le prestaremos atención como a todos los reclamos de la gente, pero esto no se arregla con marchas. Se arregla con el compromiso de la gente para determinar dónde está la génesis del delito, dónde están los que delinquen, denunciándolos, colaborando su compromiso con las fuerzas de seguridad en estos hechos", señaló.
El jefe de Gabinete procuró deslindar de responsabilidades al gobierno nacional por la ola de secuestros que recrudeció en la provincia de Buenos Aires, y admitió que le "llama la atención" que los cautivos sean dejado en libertad, por lo general, en las zonas de Moreno y Garín, en el noroeste del conurbano.
"En eso deben ocuparse las autoridades de la provincia de Buenos Aires, deben prestarle atención ellos. Todos estos hechos ocurren en la provincia de Buenos Aires y por mucho que a alguien le moleste que nosotros lo digamos así, lo cierto es que nosotros no tenemos potestad legal para meternos en la provincia de Buenos Aires", afirmó.
Y aclaró que el compromiso del Gobierno "no es un problema de voluntarismo político", ya que "la voluntad política de combatir el delito existe y el Presidente la ha tomado personalmente".
"No es un problema sobre el que el Presidente decida: `a partir de mañana me dedico a terminar con los secuestros y se terminen'. Si la señora hubiera visto el tiempo que le dedicó al seguimiento del secuestro de su hijo, hubiera sido más prudente al hablar, no tengo ninguna duda", concluyó el ministro.
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