Raúl Alfonsín hará hoy su rentrée internacional en una cumbre de partidos socialdemócratas de todo el mundo que discutirá en París, durante 48 horas, el futuro del mundo tras los atentados del 11 de setiembre y, según agenda que había sido establecida antes de esa fecha, la situación de los países más pobres ante el pago de su deuda externa.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Lo acompañaron en el viaje su asesor en temas internacionales, Raúl Alconada Sempé, y su jefe de campaña, Mario Brodersohn. Esta segunda presencia se justifica no sólo por la agenda económica del encuentro. Alfonsín también espera hacer algo de proselitismo para su candidatura a senador por Buenos Aires. Se queja de la escasa cobertura que logra en los medios la campaña electoral no sólo por la indiferencia del público sino también por la gravitación de los hechos internacionales a raíz de los atentados. Si el escenario que ahora domina es el internacional, concluyó junto a sus asesores, espera subirse a ese tablado y aprovecharlo para acercar más votos.
El viaje le hizo apurar la filmación de los últimos cortos de campaña, tarea que está a cargo de un nuevo Fellini con que cuenta la política criolla. Se trata de Alejandro Brod ersohn, hijo del ex secretario de Hacienda y jefe de campaña. Dice tener experiencia como camarógrafo y director de TV y hasta de cine (no se le conocen largometrajes, aún) y se ha apoderado de la campaña de Alfonsín. Ha desbancado a varios de los cineastas políticos que había acercado la Alianza desde que es gobierno ( Antonio de la Rúa, Ramiro Agulla, Mario Pergolini, Claudio Polosecki) y es el encargado de redactar los lemas y los libretos para los spots de TV. Se le critica el dislate de algunos afiches que dicen: « La mitad lo quiere, todos los respetan», algo que contradice la ley de no dar mensaje negativos y termina afirmando que « la otra mitad» lo odia a Alfonsín.
•Ritual
Antes de partir, el candidato venció la resistencia gastronó-mica de sus laderos, y se prestó finalmente a participar de un ritual de campaña que cree inevitable y que le dio suerte en las elecciones de 1997 y 1999: comió la famosa paella de campaña del intendente de Vicente López Enrique «Japonés» García. Fue en el club El Trovador de ese partido adonde se agolparon más de 2 mil personas que habían pagado el cubierto. No había lugar para todos y eso enojó a varios centenares que se debieron conformar con escuchar desde la calle el discurso de Alfonsín. Que además le salió algo largo, casi media hora. El candidato se justifica con que hay que explicar bien lo que está pasando y que eso le lleva más tiempo cada vez que se sube a la tribuna.
La paella le sirvió a Alfonsín para verse cerca de la Capital Federal con gente de su grupo habitual de amigos (Canata, Brandoni, etc.) a los que ya no veía por tanto viaje por el interior y el exterior.
Antes de la cena le dijeron que había un acto en el que lo querían y era nada menos que la destrucción (no la construcción) de unos galpones del subte a la que concurrió Ibarra. Estaba enojado Alfonsín por la naturaleza del even-to, tanto que se enojó con los movileros que le querían arrancar alguna frase sobre Cavallo y le gritó: «¿Por qué no me dejan ver cómo trabaja esa máquina que es una preciosura?». Era una motoniveladora que le daba palazos a una estructura de hormigón que se resistía a morir en manos de Ibarra. Anoche, Alfonsín terminó la jornada encerrado en un estudio de TV del barrio de Belgrano grabando más spots para la campaña.
Dejá tu comentario