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"El voto contra Cuba es un ejemplo de manipulación discriminatoria de la política", dijo Alfonsín en los considerandos de un proyecto de resolución que presentó en la Cámara alta.
Agregó que "en otros países deberían considerarse ejemplos fehacientes de avasallamiento de los derechos humanos de minorías, mujeres y niños, que igualmente no justifican el bloqueo contra ningún pueblo, hecho que está de acuerdo en rechazar la mayoría de la comunidad internacional".
"Resulta contradictorio y hasta insostenible condenar el bloqueo al tiempo que se apoya la resolución que se expresa como argumento público para justificarlo", insistió Alfonsín.
El ex presidente Carlos Menem (1989-99), quien sucedió a Alfonsín (1983-1989) cambió la tradicional posición abstencionista de Argentina en relación a Cuba, para alinearse con Estados Unidos.
Luego, el ex mandatario Fernando de la Rúa, mantuvo la postura de Menem, en contra de lo que se preveía, lo que generó el enojo y rechazo de varios de los dirigentes de esa coalición, inclusive el de Alfonsín.
La semana pasada el canciller, Carlos Ruckauf, se reunió en Washington con su homólogo norteamericano, Collin Powell, y en ese marco habría anticipado que Buenos Aires votaría a favor de una condena al gobierno de Fidel Castro, reveló Martín Redrado, presente en el encuentro.
El presidente Eduardo Duhalde negó el lunes pasado haber recibido presiones de Estados Unidos y no quiso adelantar qué postura llevará Argentina a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que se reunirá en Ginebra en abril próximo.
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