21 de septiembre 2006 - 00:00

Alivio: papelera ENCE despidió al personal

La española ENCE desalentó nuevamente ayer la posibilidad de continuar con la construcción de su planta de celulosa en Fray Bentos. Causó alivio en la crisis que viven la Argentina y Uruguay esta señal que dio la empresa al despedir personal de construcción y hasta administrativo. Es una clara muestra de que piensa reducir su estructura en Uruguay. Puede, de todas formas, no montar su planta y mantenerse como proveedora de materia prima para sus fábricas en España. La construcción de ENCE estaba ya suspendida desde marzo, lo que generó conflictos sindicales. Ayer, la finlandesa Botnia vivía una situación similar; por un reclamo salarial debió suspender la construcción, aunque en este caso se encuentra en estado más avanzado que la española.

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Vista aérea de la costa uruguaya sobre el río Uruguay, en donde se construyen dos plantas productoras de celulosa denunciadas por contaminación hoy potencial. Una de ellas tomó medidas que hacen presumir que se retiraría de la zona.
Los sindicatos que representan a trabajadores de la española ENCE en Uruguay denunciaron ayer que la empresa procedió al despido de 40 de los 60 empleados que revistan en el emprendimiento, entre los que figurarían algunos del área administrativa. Afirmaron, al mismo tiempo, la existencia de planes para frenar definitivamente la construcción de la planta en Fray Bentos y el despido de los pocos trabajadores que aún se mantienen en su paralizada construcción.

A ese conflicto de la españolase sumó anoche que la finlandesa Botnia debió paralizar la construcción de su planta por un duro enfrentamiento también con sindicatos que presionan por una suba de salarios

Durante todo el día corrieron versiones por Uruguay que confirmaban la decisión de trasladar la ubicación de la planta de ENCE -cuya construcción está suspendida desde marzo- y hasta llegaron a afirmar la posibilidad de un retiro de ENCE, algo que la empresa no confirmó y que sólo partió de fuentes sindicales. De hecho, ENCE podría no construir su planta en Fray Bentos u otra ubicación, pero sí seguir con sus operaciones en Uruguay con eucaliptos, que proveen de materia prima a sus plantas en España.

La situación tiene directa relación con la decisión que tomó ENCE de frenar la construcción de su planta en Fray Bentos -tiene un grado de avance mucho menor que la de su competidora Botnia- hasta que se aclare la situación por el conflicto con la Argentina por la posible contaminación del río Uruguay. Pero además, no puede dejarse de lado el hecho de que ENCE se viera inmersa a principios de año en España en un control accionario de la empresa y, por lo tanto, de la conducción, que aún no ratificó el plan de acción completo que llevaba adelante el directorio anterior.

Mientras los representantes de ENCE permanecían en silencio, el diario «El País» reprodujo la única declaración que hizo en el día el vocero de la empresa: «Oficialmente no hay nada, no se ha tomado la decisión aún».

Por el contrario, fue Diego Fau, representante de los trabajadores, quien anunció que el consejero delegado de la empresa, Pedro Oyarzábal, le habría confirmado «que la idea es hacerla (la planta), pero factores externos están modificando la situación».

Según Fau, Oyarzábal «nos dijo que al no tener seguridad de si se iba a construir la planta y menos del tiempo, el proceso podía prolongarse uno o dos años, y no podía mantener la plantilla actual. Nosotros somos 60 y calculamosque quedarán 20, y a los españoles les dijo que deberán volver a España antes de fin de año porque el proyecto está congelado».

  • Silencio

    Lo cierto es que ENCE anoche se negaba a confirmar o desmentir cualquiera de las versiones, inclusive la que afirmaba, como se conoció hace semanas en Buenos Aires, la posibilidad de que la planta productora de celulosa de Fray Bentos se trasladara finalmente a Paysandú, también sobre el río Uruguay.

    Pero inclusive esta versión era desmentida por el propio Tabaré Vázquez, que declaró ayer: «En este momento, como referencia es que ENCE se instalará donde está. No tengo otra noticia. No sé nada de cambio de lugar».

    La relación entre ENCE y los sindicatos viene tensa desde hace meses. Por ejemplo, al mismo tiempo que corrían ayer las versiones sindicales, los trabajadores llevaban adelante un paro en la planta de producción de chips de madera que la española tiene en operaciones desde hace años en Uruguay y también en el aserradero.

    Esa decisión, de todas formas, fue más fácil de tomar para ENCE, que se encontraba casi al mismo tiempo en un proceso de reformas internas en España por un proceso de cambio del control accionario que no fue absolutamente pacífico. El tiempo que se eligió para hacerlo coincidió, además, con el fin de uno de los tramos del proyecto de construcción y la finalización de los permisos de obra otorgados por el gobierno de Montevideo, que debían renovarse.

    Fue en ese momento cuando comenzaron los conflictos con los sindicatos que representan a quienes construyen la planta. Pero de allí a especular sobre un retiro de ENCE hay un largo trecho. La planta de procesamiento de celulosa es el final de una inversión de los españoles en Uruguay que llega a los u$s 300 millones y que se remonta a 1998. Cuentan allí con un aserradero, dos procesadoras de chips de eucaliptos -que son utilizados luego en las plantas de ENCE en Pontevedra y Huelva en España para extraer celulosa- y, lo más importante, una plantación de 200 mil hectáreas de eucaliptos, más otro proyecto de forestación en marcha. Esa materia prima es hoy estratégica para los españoles, por lo que sería posible que ENCE dejara de construir su planta mientras sigue al mismo tiempo exportándose a España la materia prima.
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