5 de junio 2020 - 00:00

Senado: cae DNU de Macri por escuchas y oposición bloquea mayoría especial deseada

Juntos por el Cambio y bloques menores no habilitaron los dos tercios para tratar la ley de alquileres. Sirvió para medir una eventual discusión del pliego de Daniel Rafecas como jefe de fiscales, que necesitaría 48 votos en un recinto completo. Ayer, el Frente de Todos llegó a 42 y tiene al denunciado por abuso José Alperovich de licencia por 90 días más. Se blindaron poderes a Santiago Cafiero para manejar partidas megamillonarias en medio de la pandemia del coronavirus.

De 71 a 42. La oposición abandonó el recinto virtual y pinceló la fuerte puja que habrá en adelante para iniciativas que necesiten dos tercios de los votos. Como por ejemplo, el pliego de Daniel Rafecas como jefe de los fiscales.

De 71 a 42. La oposición abandonó el recinto virtual y pinceló la fuerte puja que habrá en adelante para iniciativas que necesiten dos tercios de los votos. Como por ejemplo, el pliego de Daniel Rafecas como jefe de los fiscales.

El kirchnerismo logró ayer en el Senado el objetivo que tuvo en la mira durante toda la semana: rechazar los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) que el Gobierno macrista gatilló años atrás para trasladar el órgano de escuchas a la Corte Suprema de Justicia -con el objetivo de que vuelvan a la tutela de la Procuración General-, y el que dejó a esa “Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos” en manos de magistrados penales con rango de juez de cámara.

A pesar del avance obtenido, el kirchnerismo ahora deberá empujar ese rechazo en Diputados para derogar ambos DNU. La tarea quedará en manos de Máximo Kirchner y del presidente de la Cámara baja, Sergio Massa, quienes no cuentan con una mayoría propia como en el Senado y “negociarán” para “convencer” a bancadas menores, como el lavagnismo y el grupo que maneja el mendocino José Luis Ramón.

Hacia allí fue en diciembre pasado la dupla Kirchner-Massa, cuando se aprobó la ley de “solidaridad”, que activó un festín tributario y congeló gran parte de las jubilaciones. Sobre este último punto hubo novedades en las últimas horas: el Ejecutivo envió un nuevo proyecto para prorrogar el freezer previsional hasta el inicio de 2021. También se espera en la Cámara baja el multianunciado impuesto a los denominados “ricos”.

La sesión de ayer en la Cámara alta fue pensada por el kirchnerismo no sólo para avanzar con una agenda propia y alejada de la pandemia del coronavirus -es lo que marca el protocolo aprobado, con acuerdo unánime del pleno, para trabajar de manera virtual en el recinto por 60 días-, sino también para limar al desconectado y reciente perdedor de elecciones Juntos por el Cambio, que por fuera del Congreso mantiene disputas internas por operaciones de reuniones de la plataforma virtual Zoom para ganar espacios de comando.

El movimiento del kirchnerismo no salió completo: el macrismo no sólo se unió sin fisuras internas, sino que además sumó al interbloque federal que lidera el salteño Juan Carlos Romero. El dato no es menor, ya que la oposición consiguió una cifra de 29 legisladores que bloquearon la posibilidad de habilitar, con dos tercios, los proyectos con dictámenes que no contaban con los siete días reglamentarios: la demorada ley de alquileres -siguen tironeos y lobby pese a despacho de consenso, y la espera le vino bien a todas las fuerzas del Congreso-, y una iniciativa sobre educación a distancia. Seguido a ello, y con el debate de un combo de DNU, la oposición unida esperó los discursos de Romero y del jefe de Juntos por el Cambio, Luis Naidenoff, para desconectarse de la sesión.

De cara al corto plazo, el oficialismo tiene un problema por delante: cómo llegar a una mayoría especial de dos tercios -48 votos-, en un recinto completo, para aprobar el pliego que propone a Daniel Rafecas como procurador general, es decir, jefe de fiscales, y quien pasaría a controlar las escuchas que el kirchnerismo le quiere sacar a la Corte Suprema, a través de la derogación del DNU macrista.

La dificultad aumenta si se tiene en cuenta que el pleno aprobó el pedido de prórroga de licencia -por 90 días- del denunciado por abuso José Alperovich. Durante la sesión virtual, el kirchnerismo logró unir a sus 40 legisladores, más la misionera Magdalena Solari Quintana y el rionegrino Alberto Weretilneck, quien con un monobloque logró un más que generoso puñado de espacios en distintas comisiones. De cara a Rafecas, lo importante no sólo es la emisión de votos a favor, sino también las potenciales ausencias de último momento. O, por citar un ejemplo y si se estuviera sin cuarentena, de algún viaje para acompañar al Ejecutivo al exterior.

El camino que le queda al oficialismo es apuntar a gobernadores opositores con necesidad de gestión -fondos-, como los radicales Gerardo Morales (Jujuy) y Rodolfo Suarez, entre otros. El titular del Frente de Todos en la Cámara alta, José Mayans, disparó: “Sin ayuda del gobierno nacional explotan, se caen solos. Nosotros entendemos la situación de Morales y el gobierno da la asistencia correspondiente”. El legislador formoseño también pidió que se le pregunten a “pymes y multinacionales, que han recibido fondos y hasta hace poco eran multimillonarias”, y recordó que la deuda de la Argentina “la pagarán nuestros bisnietos”.

“Ay. Hoy va a ser un día difícil”, deslizó Cristina de Kirchner. Lo dijo ante los primeros problemas técnicos que hubo en la Cámara alta por una senadora -la radical Pamela Verasay, a quien la culparon de manera errónea de haberse equivocado a la hora de conectarse-, pero luego vinieron los discursos de muchos legisladores -casi el 90%, oficialistas- que pincelaron una grieta que, en medio de una pandemia y sus graves consecuencias económicas, aporta a una ya instalada destrucción de la sociedad.

Quien quedó blindado ayer fue el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, tras el aval de la mayoría kirchnerista al DNU que le otorga al funcionario poderes para manejar a gusto partidas megamillonarias en medio de la pandemia.

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