El cierre, incluso temporal, de las escuelas provoca costos sociales y también económicos. Los problemas que ocasiona están afectando a todos los alumnos, pero las consecuencias son más graves para los niños desfavorecidos y sus familias. Es probable que algunos niños y adolescentes que hoy enfrentan escuelas cerradas no vuelvan a ellas, es un grave riesgo ya que las escuelas son un instrumento necesario para promover la movilidad social. Por esa razón la ley de Educación estableció que la escuela secundaria es obligatoria.
Nuestro alumnado secundario llega a 4 millones de adolescentes, de los cuales el 71 por ciento asiste a escuelas estatales. Según el Ministerio de Educación más de la mitad de este alumnado secundario de escuelas estatales reside en hogares “pobres”. Los resultados recientemente publicados del Operativo Aprender del año 2019, referido al último año del ciclo secundario son un doble llamado de atención por la gran desigualdad social y por los escasos conocimientos de los alumnos: los resultados fueron los siguientes.
El 46 por ciento del total de los alumnos no tiene computadora (en las escuelas estatales 58%, en las privadas 21%).
La mitad de las escuelas estatales no tienen agua potable o cloacas. 1/3 no tiene acceso asfaltado.
El 91% de los jóvenes (18-24 años) del quintil 5 (el más alto) concluyó el ciclo secundario. En el quintil 1 (el más bajo) apenas llegó a concluir este ciclo apenas el 43 %.
El 43 % de los alumnos del último año secundario no tiene ni los conocimientos mínimos “básicos” en Matemática. (Estatal 57 %, Privada 26%). En 2013 había sido 40%
En el nivel socioeconómico “Alto” de las familias este indicador fue de apenas 24 %.
En el nivel socioeconómico “Bajo” de las familias este indicador ascendió a 64 %. Es decir casi el triple que el de las familias del nivel socioeconómico “Alto”.
Nuestra graduación secundaria no solo es baja sino también muy desigual ya que, según la información del Ministerio de Educación, de cada 100 niños que en el año 2007 ingresaron al primer grado privado se graduaron en el 2018 en la escuela secundaria privada 70, mientras de los que fueron a escuelas estatales se graduaron apenas 35, es decir la mitad. Es notable la gran desigualdad entre las provincias en esta graduación secundaria, por ejemplo, de 100 niños que ingresaron en Córdoba a escuelas primarias privadas concluyeron la secundaria 94, mientras de cada 100 que ingresaron a escuelas primarias estatales en Misiones concluyeron la escuela secundaria apenas 24. Como se observa el futuro de muchos pibes de nuestro país no depende tanto de su propia capacidad y voluntad sino, lamentablemente del nivel socioeconómico de sus familias y de la localidad donde han nacido.
Los resultados de la última Prueba PISA (2018) también evidencian una situación crítica en lo que hace a los conocimientos de nuestros jóvenes. En Ciencias nos ubicamos en el lugar 65, en Lectura en el 63, mientras que en Matemática hemos descendido al lugar 71; es decir estamos en los últimos lugares de los 77 países participantes. Todo es preocupante para nuestro futuro cercano ya que se trata del nivel de conocimientos de adolescentes de 15 años de edad. En América Latina el nivel de conocimientos en Matemática de nuestros adolescentes está por debajo del nivel en Chile, Uruguay, Costa Rica, Perú, Colombia y Brasil, atrás nuestro apenas están Panamá y República Dominicana.
La comparación de nuestros resultados con los países asiáticos es otro llamado de atención, ya que el puntaje de los alumnos chinos es 55 por ciento mayor al nuestro. Los resultados de esta Prueba PISA evidencian una situación crítica en lo que hace a los conocimientos de nuestros jóvenes.
En todo el mundo, particularmente en aquellos que más avanzan en el abatimiento de la pobreza y en el desarrollo económico como los asiáticos, se están eliminando los empleos no calificados y aumentando la demanda por trabajadores con mayor educación, por eso la escuela ayuda a abatir la pobreza y también al crecimiento económico. La mayoría de los pobres tiene trabajos precarios y poco calificados o están desocupados .porque carecen de un buen nivel educativo. La mayor parte de los empleos globalmente creados en los últimos años requieren de estudios secundarios y universitarios, lo cual explica la creciente diferencia en la desocupación según el nivel educativo. El nivel educativo secundario se está transformando en el piso establecido por la mayor parte de las empresas para el reclutamiento de su personal.
La realidad no está alertando ya que nuestro sistema educativo avanza año a año hacia la consolidación de un modelo socialmente regresivo, situación que se agrava imprevistamente aún mas este año por esta pandemia global, que afecta mucho más a los alumnos de los barrios más humildes, que tienen menos acceso a los recursos tecnológicos para reemplazar el obligado cierre de las escuelas.
Es hora de implementar una política educativa de calidad y con inclusión social, para así asegurar la igualdad de oportunidades, esto exige que el objetivo central y prioritario debe ser tanto la igualdad como la calidad de nuestra educación, entendiendo que las decisiones educativas correctas son las que apuntan a capacitar a nuestros niños y adolescentes para afrontar este siglo de los conocimientos y de los avances científicos y tecnológicos en todo el planeta.
Nada es más importante en la escuela que el futuro de los alumnos, esto debe ser tenido en cuenta al encarar el año lectivo 2021 asumiendo la necesidad de recuperar el tiempo perdido.
(*)Academia Nacional de Educación
Universidad de Belgrano.
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