Copia a Macri
con los niños.
¿Se arrepentirá
después como
el candidato
porteño? Néstor
Kirchner ayer
besó infantes y
adolescentes en
un acto partidario
en el conurbano
de Merlo
(en la foto, el
intendente local
Raúl Othacehé y
el vicepresidente
Daniel Scioli).
Néstor Kirchner aprovechó una aparición en el conurbano para tomar nueva distancia de las críticas de sus adversarios por haber consentido el acto anti-Bush que encabezó el viernes pasado en la Capital Federal el presidente de Venezuela. Al hablar en la localidad de Merlo (provincia de Buenos Aires), esperaban todos que diera alguna señal acerca de la posición del gobierno en torno a la crisis en La Rioja.
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No lo hizo, pero en cambio se dedicó a halagar a maestros y niños presentes en el acto -con quienes, al macrista modo, se fotografió besándolos- y a dar razón de por qué se fue enojado Hugo Chávez del país. Dio a entender que esa presencia en la Argentina no fue una toma de partido en favor del bolivariano, sino una señal de amistad para quien quiere venir al país como amigo.
Deslizó una ironía sobre el paso de George W. Bush por la región, pero evitó nombrarlo, cuando dijo: «Aquellos que nos olvidaron a los argentinos durante muchísimo tiempo, los gobernantes de otros países por más grandes que fueran, pero que no nos tuvieron en cuenta, si quieren venir a la Argentina o no, será problema de ellos», sostuvo Kirchner.
El mandatario se refirió de ese modo a la decisión de Bush de no incluir a la Argentina en la gira que realizó por varios países de América latina y que culminó ayer en México.
En cambio, Kirchner sostuvo: «Para los hermanos de repúblicas latinoamericanas que nos han ayudado, vamos a ser solidarios, y siempre las puertas de la República Argentina estarán absolutamente abiertas».
Tras puntualizar que abrirlelas puertas a Chávez no implicó tomar partido, argumentó: «Nosotros con los hermanos de las repúblicas latinoamericanas que nos han ayudado vamos a ser solidarios siempre; las puertas de la Argentina van a estar absolutamente abiertas y lo hacemos sin ningún tipo de problemas».
Kirchner volvió a aludir a la posibilidad de que su esposa, Cristina Fernández, se postule para sucederlo en el cargo. El mandatario estaba acompañado por Daniel Scioli y Felipe Solá y corrigió en tono irónico al gobernador, quien anticipó que próximamente los argentinos estarán frente a «otro país, seguramente con otros hombres al frente».
Kirchner afirmó: « Seguramente, como dijo Felipe, yo creo que vendrán otras generaciones; él dijo que vendrán otros hombres a continuar la tarea, yo creo que van a venir otros hombres y otras mujeres para seguir cambiando la Argentina».
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