En Obras
Sanitarias
Moyano
festejó el
traspaso de
6.000
trabajadores
al gremio que
comparte con
su hijo. Y de
paso, hizo
advertencias
a la Presidente
a sólo un
día de su
asunción.
«Esta señora.» Ni el cordial Cristina ni el protocolar Presidente. De ese modo, mezcla de desprecio y malestar, el moyanismo se refiere a Cristina de Kirchner en medio de un cruce de tensiones marcado por el tono crítico de Hugo Moyano hacia el gobierno.
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A la ausencia de Camioneros en Plaza de Mayo y del propio jefe de la CGT en la jura de los ministros, Moyano agregó ayer un duro fraserío contra la Presidente: advirtió, con inusual rigurosidad, que podría pararse «en la vereda de enfrente» del gobierno.
Nunca, el camionero, se despachó con un comentario de ese tono durante los cuatro años y medio en que mandó Néstor Kirchner. Apenas 24 horas después de asumir, Cristina de Kirchner se topa con una alerta que, por el clima que reina en la CGT, no será la última.
«Siempre y cuando tengamos la posibilidad de mantener la coherencia de defender los derechos de los trabajadores, vamos a acompañar», dijo el cacique sindical, para luego mascullar la frase ácida: «Pero si eso no ocurre, estaremos en la vereda de enfrente».
El escenario de la mansalva tuvo un doble simbolismo. El primero es que fue durante un acto en Obras Sanitarias donde Moyano festejó la incorporación a su gremio de 6.000 trabajadores provenientes de otros sindicatos, reflejo del expansionismo moyanista que como un Pac Man devora afiliados a otros sectores.
El crecimiento -sus rivales hablan de que «asimiló» 30 mil afiliados-de Camioneros es el reaseguro que Moyano imagina para sí ante un eventual desplazamiento de la CGT. Así lo entiende. «Llegará el día en que sólo Camioneros llenará Plaza de Mayo», se agrandó.
El segundo, nada azaroso, está dado porque ese encuentro estaba planeado para dos semanas atrás y se suspendió por el crimen de Abel Beroiz, el tesorero de Camioneros, en Rosario. Aquel hecho generó intrigas y sospechas en la Casa Rosada.
¿Fue para despegarse de ese episodio brumoso que en la grilla de invitados vip a la asunción del gabinete a Moyano no se le reservó una butaca en la primera fila? Algo es cierto: la brumosa muerte de Beroiz desató las peores presunciones en el gobierno.
«Es lo que Hugo viene diciendo hace tiempo», explicó ayer un jerarca que opera al lado de Moyano para restarle ferocidad a la advertencia del jefe sindical. En La Rioja planteó que no aceptaría techo en la negociación; antes había confesado sus dudas sobre la candidata.
-¿Es un aviso porque Cristina le dio a entender que no lo apoyaría para reelegir como jefe la CGT el año que viene? -se le preguntó.
-Esta señora no tiene que apoyar ni quitarle el apoyo a nadie. Son los trabajadores los que eligen a sus representantes.
-¿No les molestó el planteo de que no se meterá en la interna sindical?
-Eso fue para la CTA: con eso les avisó que no hay ninguna posibilidad de que le otorgue la personería -interpretó el dirigente.
Juramento
Luego de estar en un discreto segundo plano en la jura de la Presidente en el Congreso, Moyano se instaló en las oficinas de la Federación de Camioneros mientras en Casa Rosada juraba el gabinete y en la plaza gremios, piqueteros y tropa de intendentes vitoreaba a Cristina de Kirchner.
Tenía, en rigor, más de una razón para festejar varias asunciones y reasunciones: la de Julio De Vido, por cuya continuidad remó como pocos; la de Carlos Tomada -el principal lobbysta contra el aval a la CTA-; y la de Martín Lousteau, a quien lo unen el fútbol y un «millonario favor».
Tampoco amontonó a sus seguidores de gorras y pecheras verdes para celebrar el cambio de mando presidencial. Ayer dio una explicación de ocasión: aseguró que le llegaron rumores de que buscarían generar incidentes contra las columnas de Camioneros.
Real o no, el pronóstico no fue errado: hubo, entre otros choques, trompadas y palazos entre militantes Libres del Sur y otros del PJ de Malvinas Argentinas durante la Fiesta de la Democracia.
Temprano, Alberto Fernández había repetido su rap de elogios descuidados al jefe de la CGT. «Moyano tiene con nosotros muy buena relación; no sé por qué no fue, pero no altera la buena relación que tenemos con él, la relación respetuosa que tenemos con él. No cambia nada», dijo.
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