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El dirigente le agradeció al gobierno argentino «su activa participación en la Task Force internacional sobre el Holocausto, y le pedimos que nos ayude a convencer a otras naciones de América latina de que se unan a ese cuerpo. En ese sentido, le dijimos cuánto peso tenía como argumento para convencer a otros gobiernos de la región el hecho de que en la Argentina se conmemorara el 27 de enero el Día del Holocausto. De 19 países en los que está B'Nai B'rith en la región, 14 ya adhirieron a esa recordación».
Otro de los temas que se conversaron en el despacho presidencial fue la posibilidad de que la Argentina impulse la inclusión del antisemitismo como una cláusula «per se» dentro de la Carta de la OEA (hoy existe una condena genérica en el preámbulo a «toda clase de racismo)»; la mandataria habría prometido apoyar la iniciativa.
La conversación continuó después con anécdotas sobre la visita de Cristina de Kirchner a campos de concentración en Alemania (un tema recurrente cada vez que se entrevista con dirigentes judíos) y la necesidad de combatir el antisemitismo.
En el simposio hablaron el presidente del CARI Adalberto Rodríguez Giavarini, el canciller y su vice Jorge Tacetti, el historiador Robert Wistrich, el juez Daniel Rafecas y la ministra de la Corte Suprema de Justicia Carmen Argibay, entre otros.
Este año en Jerusalén se realizó un simposio similar, inspirado por la canciller Tzipi Livni que -a diferencia de la postura histórica de Israel- considera al antisemitismo un tema central para la seguridad del estado hebreo, y no sólo un problema de los judíos de la diáspora. La idea es demostrar que el antisemitismo es igual a discriminación, y como tal un prejuicio movido por la repetición de historias falsas y el desconocimiento del «otro».




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