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20 de julio 2007 - 00:00

Ancho universo kirchnerista sólo bloqueó a Quebracho

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Sola en el escenario del Teatro Argentino de La Plata, Cristina Kirchner lanzó su candidatura con un discurso de 45 minutos. Habló, como acostumbra, de las glorias económicas del gobierno de su marido. Poco se escuchó de planes futuros.
La receta: una dosis de diplomacia de Hugo Curto, una pizca de risas de Miguel Bonasso, un mechón de la barba de Emilio Pérsico, una cucharadita de «Gallego» De la Sota y dos gotas incoloras de Julio Cobos, todo espolvoreado por Hugo Moyano con polvo de aletas de pingüino. El resultado: kirchnerismo en su máxima expresión.

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El acto de Cristina Fernández anoche en La Plata mostró como pocas veces la diversidad -en su acepción más benévola- que concentra el universo K: sindicalistas de extracción diversa, peronistas de todo pelaje, radicales K, piqueteros, izquierdistas de salón y «líberos» detrás de un conchabo.

Caso testigo: en un tramo del discurso, Cristina recordó que en 2005, en el Teatro Argentino, lanzó su candidatura a senadora porque «había cuestionamientos» a la política que llevaba adelante su marido. «Teníamos que incorporar a la provincia de Buenos Aires al proyecto nacional», recordó.

Puede darse por satisfecha: anoche, todos los intendentes -Curto, Juan José Mussi, Manuel Quinidmil- y legisladores -José María Díaz Bancalari, Alfredo Atanasof (no estuvo en el pullman)- que en aquel octubre enfrentaron a los Kirchner participaron de su show de lanzamiento. Es decir, están incorporados.

Pero esa pertenencia no garantiza exclusividad. El show de veneración a Cristina Fernández como candidata presidencial obligó a los que forman o quieren formar parte del club K a compartir protagonismo con enemigos y rivales y, en más de un caso, soportar que la «habilidad» del otro lo perjudique.

Moyano, por ejemplo, compartió asiento con Antonio Caló, el casi ignoto dirigente de la UOM que -¿patrocinado por Alberto Fernández?- se posiciona para pelear en 2008 la jefatura de la CGT cuando termine el actual mandato del camionero. La asistencia de mandatarios provinciales sirvió para la estadística: 16 gobernadores estuvieron en el acto, entre ellos, los radicales K encabezados por Cobos y Miguel Saiz, peronistas amigos -Eduardo Fellner, Gildo Insfrán- y peronistas autónomos -De la Sota, Obeid-. Un regreso para anotar: reapareció Carlos Rovira luego de un largo silencio e incomunicación con la Casa Rosada. Más pacíficos, hasta posando, dieron una señal de convivencia Rafael Bielsa y Agustín Rossi.

Alberto Balestrini, Jorge Taiana y José Pampuro, en tanto, estuvieron juntitos para facilitar el trabajo de los fotógrafos que buscaban una postal de los posibles vices. Julio De Vido se entreveró en charlas reservadas con Miguel Peirano y alimentó lo que se sospecha: que el flamante ministro es un hombre de su riñón.

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