23 de octubre 2006 - 00:00

Aníbal Fernández, Pampuro, Solá: interna de San Vicente

Aníbal Fernández
Aníbal Fernández
José Pampuro, el presidente provisional del Senado, formuló ayer en público, nuevamente, la versión oficial de la Casa Rosada sobre los episodios del 17 en San Vicente: «La principal responsabilidad le cabe al gobierno de la provincia, que debió proveer la seguridad del acto». En boca de Pampuro se trata de una constatación correcta, salvo el detalle de que el senador compite por la candidatura a gobernador del PJ, que también disputa Felipe Solá, a la espera de que la Suprema Corte le habilite otro mandato.

Más llamativas que las de Pampuro fueron las palabras de Aníbal Fernández. No porque dijera algo distinto, sino porque esas mismas palabras fueron expuestas por él, que se desempeña como ministro del Interior. Fernández acusó a la provincia por la inseguridad, como si él no tuviera responsabilidad alguna en un acto del que participaría el Presidente: «Nosotros cumplimos con el traslado de los restos de Perón. La seguridad en el lugar corresponde a la Policía local».

Este argumento, casi una coartada, ya había sido utilizado delante de Solá (de quien Fernández es enemigo acérrimo) por un aliado del ministro, José María Díaz Bancalari, como publicó este diario en su edición del viernes. Más allá del fondo de verdad que puedan tener esas constataciones, resulta notorio el esfuerzo de los competidores de Solá por hacerle pagar el costo de lo ocurrido; también Aníbal Fernández quiere ser candidato a gobernador.

  • Reuniones

  • El problema para la lógica del ministro del Interior es que cabe la posibilidad de que hoy sea la Gendarmería -una fuerza que él controla- la encargada de custodiar el lugar. ¿Y las fuerzas locales? Dirá Fernández que todo es por tratarse de un ex presidente. Aun así, uno de los responsables máximos de la seguridad en el país, como es él, tuvo por lo menos dos reuniones con el sindicalista Gerónimo Venegas para coordinar detalles de la seguridad del funeral. ¿No le informó el ministro a Kirchner que los sindicalistas carecían de fuerzas policiales para lo que ocurriera en San Vicente? ¿Quién preparaba una emboscada contra quién?

    Experto en escapismo, otra vez este proto-candidato busca evadirse de un problema de seguridad. Igual le ocurrió en Cromañón, en la Universidad de Buenos Aires, también en el Hospital Francés (salió a acusar al juez sin dar explicaciones de que su Policía parecía obedecer a los barras bravas) y, le sigue ocurriendo, con el caso de Jorge López, encrucijada de la que buscó zafar peleándose con los obispos por las elecciones en Misiones. En todos los casos espera adjudicar sus inconvenientes a otros, mientras sigue imaginando su candidatura bonaerense. Mientras los responsables de poner orden y garantizar vida y propiedades fantasean con sus destinos electorales, la inseguridad sube como factor de inquietud en todas las encuestas, haciéndole perder votos a Solá, a Fernández y, sobre todo, a Kirchner.

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