28 de diciembre 2005 - 00:00

Apenas una embajadora

Como suele suceder después de que se cambia de puesto en la política, las etiquetas de pertenencia y adhesión a otros sectores se abandonan sin culpa. Así pasó con el legislador Eduardo Lorenzo Borocotó, hoy en el bando K, con ciertos duhaldistas que giran al Sur y tal parece que la tendencia alcanza a la ministra de Defensa, Nilda Garré.

De fervorosa simpatizante del ex militar golpista, Hugo Chávez, presidente de Venezuela, pasó a la transición de negar cualquier sintonía política con el régimen chavista. Al menos eso es lo que deja claro ante quienes la visitan en el edificio Libertador. Explican que la Garré fue sólo una representante diplomática del gobierno ante Venezuela y que eso no significa más que sostener los intereses del país como lo haría cualquier mortal.

• Otra teoría

Como sea, los analistas militares refieren otra teoría para explicar la presunta desmentida chavista: el mito del Libertador. Ocurre con todo político que interactúa en las oficinas del edificio que fue sede del Ejército y ahora comparte su espacio con Defensa. Una suerte de síndrome castrense muta el pensamiento del ministro de turno hacia roles más cercanos a la visión militar.

No es que se abomine de Chávez en las fuerzas -el general Bendini es el más proclive al pensamiento bolivariano-, sino que el pasado golpista del venezolano genera incómodas nostalgias que nadie quiere repetir.

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