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29 de octubre 2007 - 00:00

Apurado por ir a festejar

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El electo vicepresidente Julio Cobos votó temprano con el objeto de volar hacia Buenos Aires lo antes posible para reunirse con su compañera de fórmula.
Con un pie en su provincia y otro en Buenos Aires, el gobernador de Mendoza, Julio Cobos, no pudo escapar en la jornada electoral de ayer del trajinado desdoblamiento político que asume desde que se subió al barco kirchnerista.

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La actividad que mantuvo por la mañana se ajustó más al ritmo de vida habitual de sus menos estresantes tiempos de mandatario. A las 10.30 salió de su casa, ubicada en la ciudad de Mendoza, junto con su mujer -la «otra Cristina»- dos de sus hijas y una amiga de ellas. Caminaron cerca del lago del Parque General San Martín -los «bosques de Palermo» mendocinos-, hasta que su mujer y una de las hijas se separaron del grupo, cansadas del asedio de los fotógrafos.

En torno a las 12.30, Cobos llegó a la escuela Carlos Vergara, de la capital mendocina, donde hizo cola por más de una hora, hasta las 13.50, para emitir su voto.

  • Humor

  • El contratiempo dentro de la colmada escuela mendocina obligó al candidato a simular buen humor, pero la impaciencia se hizo notar: lo esperaban en Buenos Aires para seguir los resultados nacionales. Una vez en el cuarto oscuro, demoró apenas treinta segundo. «No usé tijeras», dijo sonriente al meter el sobre en la urna. Se lo observó en todo momento muy interesado en atender a la prensa, un gesto que lo diferenció de sus socios K.

    Superada la instancia del sufragio, Cobos cumplió con un viejo ritual: comió asado con su amigo Osvaldo Gonzalo, en una casa ubicada en un barrio periférico. Antes de comer, repartió empanadas entre los periodistas.

    Sin mucho tiempo para sobremesa, el mandatario mendocino debió dejar atrás su provincia -y la complicada posición de la concertación mendocina- para calzarse el traje de candidato a vice.

    Apenas pasadas las 17.30, llegó a la IV Brigada Aérea y abordó el pequeño Lear Jet que el comando de campaña del Frente para la Victoria puso a su servicio. Un vuelo sin sobresaltos lo depositó en Capital Federal, donde lo esperaban Cristina Kirchner y el festejo de la fórmula concertadora.

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