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Los hombres de la Justicia fueron a escuchar la música sobre la creación de una universidad de posgrado para fiscales y terminaron enterándose de que deberán dejar sus despachos para ir a trabajar a los barrios.
La cita era a las 17.30, pero con el transcurrir de los minutos la «happy hour» comenzó a desvanecerse. Para las 18.30 los fiscales estaban convencidos de que
Las sonrisas desaparecieron, las mujeres fueron perdiendo el maquillaje y los hombres fueron acabando sus cigarrillos. Del interés del acto se pasó al interés por los resultados del fútbol, en especial, River Plate y, obviamente, el puntero del campeonato, Boca Juniors. Alrededor de las 18.45 alguien trajo el rumor de que el Presidente estaba aún en Olivos y que llagaría las 19.30. La fiesta se terminó. Los menos pacientes optaron por abandonar el Salón Blanco y regresar a sus hogares o cumplir con otros compromisos.
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