ARI quiere reimplantar el impuesto a las herencias

Política

Desde un lugar periférico -sólo cuenta con 13 diputados- el ARI de Elisa Carrió pretenderá agitar el Congreso con el impulso de un proyecto de reforma impositiva que, entre otros puntos, propone reponer el Impuesto a la Herencia, que existió hasta la segunda mitad de los '70.

El bloque arista comenzó a trabajar junto al economista Rubén Lo Vuolo un paquete de iniciativas para, en marzo, presentar en la Cámara baja con la intención de presionar al gobierno y, si pueden, instalar el debate sobre la necesidad de una reforma en materia impositiva.

A grandes rasgos, según el borrador que están elaborando Lo Vuolo y el diputado nacional Adrián Pérez, delegado del ARI en la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja, el proyecto del partido de Carrió pivotea sobre cuatro elementos puntuales y precisos:

• Duplicar el mínimo no imponible para el Impuesto a las Ganancias, que actualmente se ubica en 1.830 pesos para trabajadores solteros y en 2.240 para casados.

• Elevar 100% el mínimo del Impuesto a la Riqueza que rige en la actualidad y es del orden de 102.300 pesos, con una alícuota de 0,5%, cifra que se eleva a 0,75% cuando el valor de los Bienes supera los 200.000 pesos.

• Iniciar una reducción progresiva de las retenciones para las exportaciones agropecuarias que varían entre 5 y 10 por ciento.

• Reinstalar el Impuesto a la Herencia, gravamen que existió en el país hasta la segunda mitad de la década del '70 y fue suprimido por el entonces ministro de Economía,
José Alfredo Martínez de Hoz. Es un impuesto que rige en los Estados Unidos y otros países de cultura individualista, que beneficia al «self made man» y castiga la sucesión gratuita de los bienes.

El planteo del ARI patina a poco de andar porque descuida lo que para el gobierno hoy es una prioridad; mantener el nivel de ingresos. De hecho, la ministra de Economía,
Felisa Miceli, sigue recelando la posibilidad de elevar, siquiera en parte, el mínimo de Ganancias.

Así y todo,
el equipo de Carrió lanzará la propuesta para «desnudar» que el gobierno perjudica a sectores asalariados al mantener a niveles «tan bajos» tanto el piso de Ganancias como el del Impuesto a la Riqueza.

En paralelo bucea en otro punto sensible: las retenciones. Allí, dicen en el ARI, debe planificarse una reducción paulatina para permitir una recapitalización de la actividad agropecuaria.

Lo que surge atractivo, al menos para el registro histórico, es la propuesta de imponer un impuesto a la herencia, un capítulo que desde 1983 hasta la fecha evaluaron todos los gobiernos constitucionales pero ninguno, finalmente, pudo -o quiso- reinstaurar.

El impuesto se remonta a los años '30 hasta que fue eliminado por Martínez de Hoz en los '70.

Por entonces, el impuesto a la herencia imponía una alícuota de entre 30 y 40 por ciento según el monto de la operación pero, sobre todo, tomando el nivel de parentesco entre los que participan de la operación.

Si la transferencia era de padre a hijo se aplicaba 20%, si era entre hermanos era de 30% y si se trataba de primos, tíos o parientes de ese nivel de cercanía, alcanzaba hasta 40%. Hubo,
incluso, un planteo ante la Corte que estableció que no podía ser mayor a 33%. Y así quedó.

En el ARI, donde evalúan estos antecedentes, plantean que los ingresos por ese concepto podrían permitir reducir otros gravámenes. Pero no evaluaron todavía con precisión la incidencia que podría tener.

En rigor, se trata más de un impuesto
«político», genera la idea de equidad, más que recaudatorio porque el nivel de ingresos que podría permitir su instauración está lejos de los niveles de otros impuestos actuales.

Además, a diferencia del régimen que estuvo vigente hasta los '70 -era un impuesto provincial, y sólo el correspondiente a Capital Federal iba a la Nación- el proyecto del ARI propondrá que se establezca a nivel nacional.

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