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4 de julio 2008 - 00:00

Asaltado, Jorge Macri acusa a Policía por zona liberada

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Mauricio Macri contempla una maqueta de máquinas que hacen túneles, en China, como las que quiere traer a Buenos Aires para la extensión de los subterráneos.
Un centenar de militantes que compartían una cena con el bonaerense Jorge Macri, diputado provincial y además primo del jefe de Gobierno porteño, fue asaltado en la noche del miércoles. No se recuerdan episodios de esas características que, en este caso, llevó adelante un grupo experimentado y munido con armas pesadas, metralletas y Uzi, según contaron las víctimas, rehenes durante casi media hora. Despojaron al grupo de sus pertenencias, repartieron golpes y hasta se llevaron las zapatillas de niños que jugaban en el lugar, el recreo del Sindicato de Empleados de Comercio, en José C. Paz, en el límite con Pilar, en la provincia de Buenos Aires, sobre la Ruta 8.

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Unas 120 personas, dirigentes, militantes y concejales de San Isidro, Pilar, Campana y Vicente López, fueron convidadas a un asado de PRO que arrancó alrededor de las nueve de la noche. Terminaban de comer y Macri pronunció el discurso de ocasión. Habló de la soja, del campo, de los Kirchner y cerró, con la problemática de la seguridad. Tragicómico, tras los hechos. Ni bien terminó de sentarse se escucharon golpes y gritos e inmediatamente apareció ante los comenzales un grupo que traía a una persona del recreo arrastrándola de los pelos. No se reponían de la sorpresa cuando se sintió un golpe seco, y la víctima terminaba desmayada de un culetazo. Entraron siete al local, que está dividido por algunas columnas y al grito de «tírense al piso» ya había cuatro o cinco comenzales sangrando por los golpes.

Los ladrones recorrieron la mesa, pidieron dinero y el cabecilla del grupo casi se burló: «Quédense tranquilos los entregaron y los de la gorra no van a venir». Lo repitió varias veces, tal como contó ayer Macri, que además describió que en total eran unos doce asaltantes -cinco quedaron afuera muy jóvenes, entre 17 y 23 años y que «estaban sobrios, no había ninguno drogado, estaban muy seguros de lo que hacían». Después pasaron pidiendo celulares y luego relojes. Así durante casi media hora. «Yo no recuerdo ningún hecho en el que se haya tomado de rehenes a 120 personas durante media hora», se sorprendía aún ayer Macri.

  • Extraño

  • El diputado está convencido de que hubo «zona liberada», que le resulta extraño que la Policía del lugar no haya concurrido, como se hace cuando hay actos partidarios.

    «Vamos», dijo finalmente el cabecilla que había pedido que alguno de los presentes los lleve en su auto, pero nadie se ofreció, claro.

    El recreo no cuenta con guardia, ni tampoco los presentes con custodia propia. «Fueron 25 minutos eternos.

    Claramente definieron que había una zona liberada», contó Macri.

    «Hicimos la denuncia y hoy voy a ver al fiscal. Me impresiona esta banda de doce tipos con armas pesadas, muy organizados, y nuestro ministro de Seguridad, mudo, no dijo nada», se lamentó el diputado, que en cambio agradeció que esa misma noche lo llamara Daniel Scioli para preocuparse por su estado.

    Macri descartó cualquier móvil político pero recalcó sus sospechas sobre la falta de seguridad durante la cena.

    «El conflicto del campo ha corrido de la tapa de los diarios el tema de la inseguridad, que es uno de las cuestiones que más preocupa a la gente. Sabíamos que se desplazó por los últimos hechos de inseguridad en la región al jefe de la Policía Departamental de Pilar (Pablo Otero), que por lo que tenemos entendido no estaba trabajando mal, pero con el nuevo jefe las cosas no han cambiado», opinó Jorge Macri ante medios locales, justo antes de sentarse a la mesa.

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