20 de noviembre 2003 - 00:00

Asambleas barriales frustraron división de Capital en zonas

Escenas de acción ayer en la Legislatura porteña donde el ibarrismo quiere sancionar una ley de comunas. La izquierdista Vilma Ripoll, en señas elocuentes contra oficialistas, como Carlos Campolongo, quien desafía a pelea callejera a los ofuscados izquierdistas Jorge Altamira y AlexisLatendorff. Fue una escandalosa sesión copada por activistas de asambleas barriales y contratados del Gobierno porteño, en pugna por la división de la Ciudad en zonas.
Escenas de acción ayer en la Legislatura porteña donde el ibarrismo quiere sancionar una ley de comunas. La izquierdista Vilma Ripoll, en señas elocuentes contra oficialistas, como Carlos Campolongo, quien desafía a pelea callejera a los ofuscados izquierdistas Jorge Altamira y Alexis Latendorff. Fue una escandalosa sesión copada por activistas de asambleas barriales y contratados del Gobierno porteño, en pugna por la división de la Ciudad en zonas.
Otra bochornosa sesión protagonizaron ayer los legisladores porteños en el afán de llevar adelante la simulación de un debate para sancionar la ley de comunas, que antes de llegar al recinto sabían que no iban a aprobar. Dejaron igualmente ingresar barras a favor y en contra de la ley, las que abuchearon a cada uno de los diputados que tomaban la palabra durante las dos horas que llevó la discusión. Al punto resultó escandalosa la sesión que casi le propinan piñas a un diputado, al que debieron socorrer sus pares.

En ese clima, en el cual los legisladores y la reaparecida Cecilia Felgueras, quien presidía la sesión, permitieron todo tipo de cánticos, barullo e improperios se trató de debatir la ley que dividirá a la Capital Federal en zonas de similar cantidad de habitantes. Esas comunas tendrán 7 autoridades electas cada una y algo de autonomía del gobierno central de la Ciudad que les dará una partida presupuestaria. Debía haberse sancionado en 2001 de acuerdo a la Constitución, por lo que existe un reclamo de la Justicia por su cumplimiento, pero nunca tuvo acuerdo esa división. Ahora, a días de dejar las bancas (se renovará toda la Legislatura el 10 de diciembre próximo) los legisladores despertaron con la idea de no dejar archivada esa ley que en 2005 -cuando se voten las primeras autoridades de las comunas-les facilitará, en 16 comunas como se planifica, 272 cargos electivos. Toda una campaña.

Sin embargo, la ley requiere 40 votos, mayoría especial, y quienes piloteaban la sanción -el oficialismo de Aníbal Ibarra-no llegaron a conseguirlo, con fuerte oposición del macrismo que considera que semejante cambio en la Ciudad debe debatirse más extensamente.

•Pensamiento

Con el mismo pensamiento llegaron a las puertas de la Legislatura a primera hora de la tarde, grupos residuales del asambleísmo barrial. Con insistente batucada esos asambleístas permanecieron hasta que se reunió quórum en el recinto después de sonar el timbre de llamada por más de una hora. De la calle pasaron a la sala de debate, ocupando el ala izquierda de la tribuna. Del lado derecho y en más número se dispusieron empleados de los Centros de Gestión y Participación (CGP), las oficinas barriales de trámites que creó Enrique Olivera y que pasarán a ser las sedes de las futuras comunas si se vota la ley tal cual está.

Los empleados de CGP en su mayoría gritaban porque se sancione la ley, por eso entrecruzaban insultos de todo tipo con el ala izquierda y en un momento acusaron a los asambleístas de macristas.

«¡Qué decís si nosotros trabajamos para Ibarra y a ustedes los socialistas les llevamos 50 personas a un acto!»
, revelaron en la puja los asambleístas a sus enemigos de ocasión.

En el medio de esas barras se lo vio serio y callado a Ariel Schifrin. El ex ibarrista es titular del área de Descentralización del gobierno porteño, precisamente.

En las bancas aseguraban que
«Schifrin trajo a la gente para que no se vote la ley». Pero de uno y otro bando se preocuparon por aclarar que «no tenemos nada que ver con Schifrin».

De las exposiciones de los legisladores nada salió en claro en medio de gritos y hasta amenazas (
«los vamos a esperar a la salida») contra los diputados que no quisieron pedir el desalojo del lugar.

Los asambleístas interrumpían a cada orador con cánticos (
«banelco» los llamaban) y cuando insultaron al ex frentista Eduardo Peduto, éste corrió desde su banca a enfrentar a las barras. Lo siguieron Carlos Campolongo -neoibarrista-y Lucio Ponsa Gandulfo -ex belicista-quienes se dieron cuenta de la imposibilidad de su par para enfrentar a tantos juntos y en un segundo lo llevaron de vuelta a su butaca.

•Señas

Elena Cruz se tomaba la cabeza y desistió de pedir la palabra, con un Fernando Siro distraído que se llegó a saludarla como hace en cada sesión.

Finalmente habló el socialista
Roy Cortina, de gran aceptación en el ala derecha y rechazo en la otra, quien tras un largo y extenso discurso terminó pidiendo el cuarto intermedio para la semana que viene, tal cual estaba planificado por el oficialismo. Ni siquiera llegó a votarse ese pedido, la mayoría se paró para retirarse lo que enojó a varios, especialmente a los izquierdistas, aún del lado de los asambleístas. Vilma Ripoll les hizo señas a los oficialistas con sospechas de que hubieran recibido dinero por tal actitud, dijo que le llamaba la atención «el sorprendente apuro». El inefable Alexis Latendorff enrojeció por el esfuerzo de alzar la voz para decirles a sus pares «ladrones, ladrones».

Desde el ibarrismo se aseguró que la semana que viene estará ya votado el presupuesto 2004 que comenzará a debatirse hoy y que el miércoles, día previsto para continuar la sesión de ayer con comunas, ya habrá más legisladores
«dispuestos a votar la ley de comunas». Será que el debate presupuestario les hará cambiar de opinión quién sabe por cuáles razones.

Dejá tu comentario

Te puede interesar