En el acto
de entrega
de sables
a nuevos
generales,
almirantes
y brigadieres,
Kirchner
se abrazó
con el jefe
del
Ejército,
Bendini,
mientras
los miraba
el jefe de
la Fuerza
Aérea,
Schiaffino.
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Hasta aquí las cifras. Lo grave es que los regimientos se van superpoblando de oficiales subalternos (subtenientes a capitanes) y de suboficiales, sin que ese aumento se vea correspondido por porcentajes mayores de soldados mejor pagos para poder retenerlos e instruirlos. De allí la sorpresa que ganó a los mandos, al escuchar hablar a la ministra de sus planes para el tiempo por venir, olvidando que hasta la munición para las prácticas de tiro requieren de fondos para adquirirlas.