El ex presidente puntano Adolfo Rodríguez Saá saludó efusivamente y conversó con Kirchner tras jurar su nuevo cargo de senador nacional (arriba). El primero en saludar a Carlos Menem tras su entrada en la Cámara alta para jurar fue el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá (centro). El senador santafesino Carlos Reutemann -quien continúa en su banca hasta2007- se sentó en el fondo del recinto durante la ceremonia, pero una vez concluida se acercó a saludar al Presidente. (abajo).
• El ingreso de Carlos Menem en el recinto fue seguido con la máxima atención. Cristina Kirchner comentó en voz baja con el santacruceño Nicolás Fernández las alternativas del arribo en medio de sonrisas. Un dato que nadie pasó por alto fue que Menem aplaudió junto con el resto de los senadores cuando Néstor Kirchner ingresó en el recinto, pero el Presidente no hizo lo mismo cuando le tocó jurar al riojano.
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• El Salón Rosado o «Eva Perón» del Senado -una antesala del recinto de sesiones- había sido reservado para las familias de los senadores que prestaban juramento. La puntillosa organización que desplegó Daniel Scioli para que no se produjeran problemas -habida cuenta de que se debía reunir en un mismo salón a personalidades tan opuestas- indicaba que cuando se anunciaba la jura de cada legislador ingresaban por el costado en el recinto sólo cinco integrantes de cada familia. Mientras tanto, debían esperar en el Salón Rosado, aunque no todos en la misma condición. El recinto se dividió en dos con un biombo: de un lado, fue ubicada la familia Kirchner (hijos de Alicia, abuelos y primos); y del otro, el resto de los familiares, como Zulemita Menem -de impecable traje negro-, junto con los dos custodios del ex presidente. Todos tomaron café y agua mineral, salvo la familia presidencial, que consumió refrescos que fueron provistos directamente por Ceremonial de la Casa de Gobierno, el mismo cuerpo que controló la seguridad del lugar y copó algunos pasillos.
• Los Gioja no tuvieron su mejor día ayer en el Senado. Los problemas comenzaron cuando la esposa de César Gioja, nuevo senador por San Juan, se ubicó en una silla del Salón de Lectura, esperando el momento de presenciar el acto dentro del recinto. No se percató de que se había sentado en un sector de ese salón que estaba destinado a una reunión de último momento de la Comisión de Asuntos Constitucionales que había convocado Cristina Fernández para resolver los pliegos pendientes de Formosa y Buenos Aires. Se sabe que a la primera dama le molesta en alto grado que quienes no son senadores ocupen las sillas destinadas a las reuniones de comisión. Cuando Cristina ingresó en el salón -de por sí repleto de familiares en otras áreas-, notó extrañada la presencia de esa mujer vestida de verde claro. «¿Es una senadora?», les preguntó a sus asistentes cuando el micrófono estaba con nivel bajo, pero abierto. Después, inquirió por el mismo tema a Vilma Ibarra, Guillermo Jenefes y otros senadores presentes, sin dirigirse a la ocupante. Ante tanta insistencia de Cristina, un ordenanza le tuvo que pedir a la señora de Gioja que se retirara. El segundo episodio tuvo por protagonistaal senador. Después de jurar, Gioja -famoso por su hiperkinesis- saludó con efusividad a su hermano, el gobernador José Luis Gioja; pasó después a Sergio Acevedo, a quien abrazó con pasión similar y, cuando llegó a Néstor Kirchner, el apretón fue de tal magnitud que trastabilló y terminó tirando al Presidente de la tarima donde estaba sentado junto a los gobernadores. Un par de brazos lo contuvieron de atrás y evitaron un completo desplome presidencial por el piso.
• La custodia de Carlos Menem no empezó bien su trabajo en el Senado. En medio de los forcejeos a la salida de la jura, uno de ellos le dio un codazo a Paula Latanzio, subdirectora de Ceremonial de la Cámara. Fue necesaria una rápida consulta al médico que dictaminó un desgarro en el estómago y la funcionaria fue enviada a su casa. Como el custodio fue identificado por personal de seguridad del Senado, se informó ayer que está en marcha una denuncia.
• El ranking de aplausos fue liderado por Néstor Kirchner en su ingreso en el recinto, seguido por Alicia Kirchner y, finalmente, por Carlos Menem. Al final de la jura, hubo saludos entre todos en el recinto, salvo Menem, que salió enseguida del lugar. Se pudo ver allí a Kirchner abrazándose con Carlos Reutemann; a Rubén Marín colgándose del cuello del Presidente con una efusividad nunca vista en el pampeano. Cristina, que se había divertido durante el acto haciendo chistes con Vilma Ibarra, María Laura Leguizamón y hasta con su cuñada Alicia -a quien abrazó después de la jura-, consultó en ese momento con su marido en voz alta la agenda protocolar del día y partió del lugar antes que el resto de los presentes.
• La entrada a la Cámara de Senadores de la calle Hipólito Yrigoyen reunió ayer una variada gama de manifestantes. Unas 200 personas se agolparon allí para esperar con bombos y papel picado la llegada de Carlos Menem. Poco después de las 10.30, entre forcejeos, empujones y alaridos, Menem pudo ingresar en el edificio. En la entrada se amontonaban simpatizantes del riojano -con el Tula incluido, quien más tarde recorrió los pasillos del Senado- y detractores que lo insultaban. Todo esto, con el telón de fondo de un acto de protesta de la Asociación de Deudores Hipotecarios que reclamaban por altoparlantes una «pesificación justa» y manifestantes del Frente por la Victoria que, con carteles y banderas, se mezclaban entre los menemistas aguardando la llegada de la familia K: Néstor, Cristina y Alicia. Luego de la jura, el único senador con hinchada propia festejando en la calle era el riojano. Sus seguidores de la peña Mercedes Landa, se fueron vivando al ex presidente por la avenida Entre Ríos.
• Néstor Kirchner y Carlos Menem salieron al recinto del Senado con apenas un minuto de diferencia. A las 11.42 entró el riojano, quien se estrechó en un abrazo con el gobernador puntano Alberto Rodríguez Saá. Un minuto después, a las 11.43 como buscando robarle protagonismo, entró Néstor Kirchner, quien saludó a los presentes con la mano y se sentó junto al gobernador santacruceño, Sergio Acevedo.
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