• El hotel Naindo Park se convirtió en el búnker de los menemistas. Allí, en el lobby, se palpaba el nivel de convocatoria y se especulaba con la cantidad de aviones privados que llegaban al aeropuerto con amigos y simpatizantes, más los micros para los más humildes. A medida que llegaban se armaban mesas para almorzar en el comedor. Una fue liderada por el trío Maya-Tell-Barra, a la que se acercaban a saludar dirigentes locales. Una hora después llegó uno de los esperados aviones con Ramón Hernández a la cabeza. Se ubicó rápido en otro rincón con Claudio Sebastiani y los pilotos que los acompañaban que fueron recibidos a los abrazos por todos los presentes. Se explica porque todos habían sido personal de Menem cuando ocupó la presidencia.
• Cuatro pasacalles habían sido colocados en las esquinas de la plaza principal y otros tantos en las calles del centro. El cotillón mayor se utilizó para el aeropuerto y los alrededores del palco desde el que habló Menem por la noche. Todo había sido coordinado por Adrián Menem que operaba desde su casa.
Dejá tu comentario