Más que moderado ayer Néstor Kirchner en la cuna del duhaldismo, Lomas de Zamora. Como siguiendo el nuevo libreto (el que endurece el rostro ante piqueteros o el que lo hace acompañar por Carlos Reutemann), no dejó hablar a Cristina y no criticó a Eduardo Duhalde.
La esposa del Presidente y candidata a senadora del Frente para la Victoria Buenos Aires (FpV), Cristina de Kirchner, acompañó el acto de campaña de ayer al mediodía en Lomas de Zamora.
Néstor Kirchner conoce bien el delgado hilo por el que camina, muchas veces, el equilibrio político en la Argentina. Ayer al mediodía, en Lomas de Zamora, se aferró con destreza a la cuerda de la sobriedad, para alejarse del tono directo e «hiriente» que les había dedicado a sus opositores en los anteriores discursos de campaña electoral. El Presidente se ocupó de nombrar lo importante que es para la Argentina como país haber recuperado los restos de la monja francesa Léonie Duquet, desaparecida en tiempos de la dictadura, al afirmar: «La Argentina recupera así el prestigio externo y la moral interna». Y agregó: «Como argentino, no como Presidente, siento un poco menos de carga sobre mi conciencia y sobre nuestras almas, he cumplido con la promesa que le hice alguna vez al presidente Jacques Chirac».
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Lomas de Zamora, terreno de cuño duhaldista, no le ofreció un paisaje distinto al que esperaba. Poco público (los optimistas hablan de dos mil personas), en su mayoría señoras mayores y madres con sus chicos y variada cantidad de jóvenes y veteranos militantes buscando la palabra del que le acerque alguna solución concreta para un problema puntual. El microestadio de Témperley, elegido para el acto, ofrecía pocas banderas y una medida algarabía militante, aunque una puesta en escena pulcra y ajustada para el mensaje televisivo, en el que Kirchner le dedicó un párrafo especial al jefe comunal Jorge Rossi: «Vengo con dolor a traer el mensaje de la inversión en obra pública que necesitan los vecinos de Lomas, y lamento la ausencia del intendente, que no pudo o no lo dejaron venir a este acto. Yo lo digo porque no soy hipócrita. O se está de un lado o se está del otro».
El Presidente dedicó gran parte de su discurso a explicar su gestión de gobierno. «Claro que falta mucho. En un país que fue vaciado durante años, cómo no va a faltar mucho por hacer. Creen que somos tontos, que no sabemos que todavía tenemos mucho para completar», rezongó.
Recorrió el tramo de los proyectos de obra en marcha en el conurbano y en un giro aperturista de su discurso se dirigió a todos los colores políticos: «Nuestra propuesta es para todos los argentinos, para la UCR, para los socialistas, los vecinalistas y los independientes».
Abrió el acto Felipe Solá y rompió el hielocon números: «Traemos obras de infraestructura por $ 400 millones a mediano y largo plazo». El gobernador justificó -como si hiciera falta- su alianza política con Kirchner. «Me metí e hice una opción, para defenderme de los que no me dejaban gobernar, de los que me querían manejar.» Luego, cerró: «Yo denuncié los pactos Duhalde-UCR, dije que me entregaron una provincia destruida y ahora estoy con Kirchner, por las obras, por el futuro, para pelear por Buenos Aires, codo a codo con él porque ha cumplido lo que prometió».
• Tono novedoso
Rodeado por su esposa y candidata a senadora Cristina Fernández,Aníbal Fernández, José Pampuro y Julio De Vido, y entre otros, el intendente y candidato a diputado Julio Pereyra, el padre Luis Farinello, Alberto Balestrini, de La Matanza, y Angel Villordo, de Quilmes, el Presidente remarcó su interés por liderar un cambio a través de la clase media y la educación: «Yo sé que este país sale con educación, con fe en Dios, con amor y sentido de patria y abriendo las universidades». La novedad del acto kirchnerista fue el tono que utilizó el Presidente: pausado, moderado en general. Dejó de lado los fantasmas que esta misma semana había agitado junto a su esposa y candidata, cuando blanquearon el «oscuro pacto de desestabilización» ante la sociedad y hasta le pusieron nombre y apellido: el trío político Patti-Menem-Duhalde. Ayer, sin embargo, le habló a la sociedad en su conjunto en tono casi conciliador y hasta místico: «Quiero gobernar desde el amor, no desde la bronca. Por eso hago un llamado a todos los argentinos, sean del partido que sean».
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