22 de mayo 2002 - 00:00

Bajan las críticas a planes sociales

Los gobernadores de Santa Fe y Buenos Aires, Carlos Reutemann y Felipe Solá, amainaron ayer en la virulencia de sus críticas a la instrumentación del plan de reparto de ayuda a los pobres por parte del gobierno nacional. Luego de haber criticado que miles de esas ayudas se hayan tramitado fuera del control de las gobernaciones y con la participación de piqueteros que obedecerían a maniobras clientelísticas, los dos mandatarios circunscribieron sus reproches a la forma de manejo de las ayudas y negaron que sospechasen de un manejo irregular de esos planes.

De paso, el gobierno insistió en la transparencia del mecanismo de entrega de los planes por boca del jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, quien defendió el vidrioso método del envío de sobres con planillas de inscripción a los diputados, al considerar que «algunas municipalidades no recibieron las solicitudes».

«Se había hablado de que hay que cambiar las reglas de juego y sin embargo esto no pasó»
, afirmó Reutemann. Al expresarse ayer en la inauguración del Precoloquio de Idea en Rosario, el mandatario santafesino señaló que empezó «mal» la instrumentación de los nuevos programas. Desde esa provincia se denunció que había grupos piqueteros que cobraban $ 60 por cada plan adjudicado, lo que provocó la réplica del jefe de los piqueteros, Luis D'Elía -del Polo Social-, desde el auditorio de la Casa Rosada. «Se ha dicho que el gobierno puso todas las herramientas para que esto no pase y sucedió», criticó Reutemann.

Solá
, por su parte, afirmó ayer que ni él ni Reutemann están haciendo proselitismo con la entrega de subsidios. Solá dijo que «directamente no he hecho política absolutamente con nada y me consta que hasta donde sé en el caso de Reutemann tampoco», añadió. Dijo que todavía no tuvo «ninguna respuesta satisfactoria» a su pedido para que la Nación aclare por qué repartió planes en forma directa y sin consultar a su administración.

El nuevo plan social del gobierno, que no generaba ninguna reacción cuando los piqueteros manejaban los programas Trabajar, siguió siendo ayer blanco de críticas. Mientras los beneficiarios siguen cobrando en bancos los $ 150 en bonos LECOP de acuerdo con el número de terminación de sus DNI, desde el Congreso el bloque de diputados del ARI, que lidera la chaqueña Elisa Carrió, resolvió devolver los sobres que, desde el Ministerio de Trabajo, les hicieron llegar con planillas de inscripción. Este envío del Ministerio de Trabajo provocó que algunos legisladores criticaran la modalidad por entender que repite prácticas «clientelistas» en la distribución de planes sociales.

Indicó el funcionario que el hecho de que los formularios lleguen a los legisladores no implica que los beneficiarios que los reciban por esa vía tendrán preferencia y recalcó que el plan «no admite falta de transparencia».

•Defensa

«Nadie entrega planes, se dan planillas de inscripción. No hay que agregar nada más a esta polémica de orden político», afirmó Atanasof. En defensa del programa que beneficia a más de un millón de desocupados, Atanasof detalló la mecánica entre municipios, provincia y Nación de entrecruzamiento de padrones, que permite asignar los planes a sus reales beneficiarios.

«El plan es exitoso y transparente»,
abundó el ministro y minimizó tanto las denuncias formuladas por legisladores por la entrega de 50 planes a cada uno de los 257 diputados, como las de Reutemann, quien cruzó al gobierno por la entrega de planes a sus espaldas. Una actitud similar a la adoptada por el bonaerense Solá y la del cordobés José Manuel de la Sota, que ayer anunció que desvincula al Banco de la Provincia del pago de los planes sociales, y que lo haga el Nación.

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