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25 de septiembre 2007 - 00:00

Bergoglio abre la Catedral para misa anti-Montoneros

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Jorge Bergoglio abrirá hoy las puertas de la Catedral Metropolitana para una misa en recuerdo al sindicalista José Ignacio Rucci, asesinado por Montoneros hace 34 años. La Casa Rosada, hoy convertida en refugio de varios integrantes de esa agrupación armada de los 70, seguirá la ceremonia con atención ante la presencia confirmada de aliados circunstanciales y adversarios varios: Hugo Moyano, Gerónimo Venegas, Alberto Rodríguez Saá y Carlos Menem.

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Aunque el jefe del Episcopado quiere dejar trascender su alejamiento del ring electoral de octubre, la ceremonia de hoy convocada bajo el lema «Misa por José Ignacio Rucci y la reconciliación nacional» involucra directamente al purpurado en el escenario político criollo. Más teniendo en cuenta que varios kirchneristas de paladar negro como el diputado y asesor presidencial Carlos Kunkel y el candidato oficialista a legislador Dante Gullo integraron las filas de Montoneros, al igual que Miguel Bonasso. En aquella época se vincula a Bergoglio con la Guardia de Hierro del peronismo a través de su desempeño en la Universidad de El Salvador.

Se tratará de una misa tensa, riesgosa. Más si las filas de camioneros de Moyano, muchos armados como el tirador de San Vicente Emilio «Madonna» Quiroz, se cruzan con gremios enemigos como el del gastronómico Luis Barrionuevo. En la recta final de la campaña electoral, el jefe del Episcopado volverá a abrir las puertas de la Catedral para otra misa de claro contenido político. Antes de las elecciones para jefe de Gobierno porteño reunió a Mauricio Macri, Jorge Telerman y Carlos Heller, compañero de fórmula en ese momento del kirchnerista Daniel Filmus, en un oficio religioso con acto incluido en Plaza de Mayo. Y para la festividad de San Cayetano también encabezó rezos a pedido del piquetero ultraopositor Raúl Castells.

Rucci es venerado por el peronismo ortodoxo que Néstor Kirchner pretende reformar y por eso la misa de las 18 será seguida con atención por la despoblada Casa Rosada, donde creen que Bergoglio actúa como líder oculto de la oposición. La presencia de Rodríguez Saá y de Moyano, con quien el arzobispo porteño ya se reunió en junio durante la Semana Social del Episcopado, llega justo en medio de la pelea por el control del sello PJ y del enojo del jefe de la CGT por la marginación de la central obrera en el armado de listas electorales para octubre.

Ayer, desde la sede del Arzobispado porteño advirtieron que Bergoglio no estaría al frente de la misa convocada por la Peña Eva Perón de Víctor Lapegna, el demócrata cristiano Jorge Raventos y Carlos Menem. Sin embargo, el purpurado fue quien autorizó el uso de la Catedral para la ceremonia a la que asistirán la viuda de Rucci y sus dos hijos, Aníbal y Claudia.

Bergoglio es duramente cuestionado no sólo por el kirchnerismo, sino también por organismos de derechos humanos, quienes le recriminan no haber invocado el perdón, el arrepentimiento y la reparación por lo ocurrido en los años 70.

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