11 de junio 2003 - 00:00

Bielsa busca la paz con obispos

El canciller Rafael Bielsa, quien debutó a agenda llena, de regreso ayer a sus oficinas, tras la reunión con Colin Powell, debió escuchar un listado de necesidades domésticas de su ministerio, el que, al parecer, recibió con las partidas agotadas. Una de las deudas que más le mortifica es la que tiene con las partidas que se destinan al obispado para el mantenimiento del culto católico. No quiere el canciller irritar la buena relación que ha comenzado con los obispos. Por eso, comenzó el reclamo a Economía para lograr un auxilio monetario que le permitiera tener sus cuentas al día.

Para compensar, ayer el embajador Jorge Taiana redactó una resolución solicitándole a Bielsa que deje sin efecto una norma que suscribió, antes de retirarse el cargo, Carlos Ruckauf. Taiana atacó al ex ministro por el traslado de cinco choferes al exterior.

Los conductores de automóviles, que aún no viajaron a destino, iban a cobrar honorarios de entre u$s 5.000 y u$s 8.000, pero a la vez insumirían gastos de traslados que de u$s 30.000 dólares cada uno de los designados. La resolución carecía de dictamen, y ante la situación módica que afronta la cancillería, ayer Bielsa tenía a la firma revocar esa decisión de su antecesor.

Aseguran los colaboradores del nuevo canciller que no les preocupa el recorte al máximo de algunas comodidades, como autos oficiales que no tienen disponibles secretarios de alto rango, pero, en cambio, les aflige el retraso de seis meses en la cancelación de cuentas. Algunas son de delicado interés, como la mora que se mantiene en las asignaciones para sostener el culto católico.

• Acuerdo

La preocupación por la materia contable ya llevó a agendar decenas de llamados a las oficinas de Roberto Lavagna para lograr un acuerdo. Creen que con una remesa de auxilio de $ 600.000 lograrían cierto equilibrio en los menesteres que demanda la representación argentina. Ante la urgencia, incluso, han solicitado consejo de un viejo amigo de la Ciudad de Buenos Aires, el ex secretario de Hacienda porteño Miguel Pesce, flamante funcionario del staff de Lavagna.

El dinero que reclaman creen que sería suficiente para algunas prioridades, como asistir al obispado y, particularmente, a algunas embajadas que hace meses no reciben un peso para sus quehaceres, mantenimiento de los edificios y sueldo. Ese retraso en particular se registra desde marzo pasado, cuando Ruckauf habría remitido por última vez la partida mensual correspondiente a varias delegaciones del exterior.

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