Bielsa, desbordado en Uruguay por desprolijidad diplomática Montevideo

Política

Montevideo- El canciller argentino, Rafael Bielsa, debió superar ayer un fuerte acoso de la prensa y sectores políticos, quienes reclamaron por «una indebida intromisión» del gobierno de Néstor Kirchner en los asuntos internos del Uruguay, desatada con la investigación de la desaparición de María Claudia García Irureta Goyena, nuera del poeta Juan Gelman, amigo de Kirchner.

La mujer desapareció durante los procesos militares en ambos países como producto del accionar de las fuerzas represivas que integraban el denominado Plan Cóndor. El caso Gelman tensionó las relaciones bilaterales cuando trascendió el contenido de una carta, aparentemente escrita por la directora de Derechos Humanos de la Cancillería argentina, Alicia Olivera, quien le exigiría al gobierno de Jorge Batlle profundizar la investigación y revelar el lugar donde se encontrarían los restos de María Claudia.

Bielsa, que cenó en la noche del martes con su colega uruguayo, Didier Opertti, se preocupó en negar rotundamente la existencia de esa carta -de la misma manera lo hizo Opertti y el recientemente ratificado embajador político, Hernán Patiño Mayer-y en aclarar que el gobierno argentino respeta fundamentalmente la división de poderes, delegando la investigación del caso en los jueces de su país y que no existe la mínima intención de entrometerse en los asuntos que deben resolver los uruguayos, quienes consideran que con la sanción de la ley de amnistía se cerró el caso de las violaciones a los derechos humanos durante el gobierno militar. También trató de equilibrar su estada de un día en esta capital -había sido exclusivamente invitado por el intendente Mariano Arana, del Frente Amplio, y agasajado por el fundador de esa coalición de izquierda, Líber Seregni con reuniones con los líderes políticos Luis Alberto Lacalle, Julio María Sanguinetti y Tabaré Vázquez.

• Malestar

Apenas se despertó en el Hotel Sheraton, Bielsa se desayunó con declaraciones fuertes del asesor presidencial, Carlos Ramela, quien presidió la denominada Comisión para la Paz. El abogado personal de Batlle tradujo el malestar del gobierno por la manera en que Kirchner viene alentando este caso, que se extendió al ministro de Defensa, Yamandú Fau, y al senador izquierdista Reinaldo Gargano. El funcionario disparó que la Argentina no puede «tomar como verdad probada una versión que da Gelman», considerando la presunta carta que, ahora niegan oficialmente, un «error de jurisdicción y competencia».

En esa presunta carta de Olivera --confeccionada en base a datos de Gelman y su mujer, Mara La Madrid, se exigiría al gobierno de Batlle que proteja el supuesto lugar donde se podrían encontrar los restos de García Irureta Goyena, señalándose el Batallón 13 de Infantería Mecanizada, apuntando que podrían estar en las cercanías de un arroyo en los fondos de esa unidad militar, donde habría funcionado un centro clandestino de detención denominado El Infierno Grande.

Pese a que en la cena -Bielsa estuvo acompañado de Patiño Meyer y el embajador argentino ante la ALADI,
Juan Carlos Olima-Opertti bajó el nivel de preocupación del argentino, que quiso sacar el tema y pidió su tratamiento en un lugar más reservado, el abogado de Batlle no ahorró definiciones críticas hacia Kirchner, que se sumaron a un editorial del diario «El Observador», cercano a las posiciones oficialistas. El matutino hace una comparaciónnegativa del presidente argentino con su colega chileno, Ricardo Lagos, en el manejo de este delicado asunto y lo sacrifica en el siguiente texto: «El desequilibrio induce extremismos que obstruyen la paz social. Los evita sabiamente Lagos y los abraza, casi con desenfreno, Kirchner». Gargano, senador con peso propio dentro del Frente Amplio y hombre de consulta de Vázquez, recordó que «se debe respetar la peculiar salida uruguaya», que terminó en la ley de amnistía, llamada de Caducidad y que fuera producto del plebiscito de 1989. En tanto, para Fau «no se tomó ninguna medida especial en los cuarteles (y) no se tiene por qué tomar una medida». «Aquí no hay materias pendientes, el país resolvió todos estos temas», afirmó Fau. Agregó que «los cuarteles no están para abrirse o para cerrarse, los cuarteles dependen del mando superior y ahí se hace lo que el mando superior dispone, de manera que no creo que estas cosas deban manejarse con liviandad, sino que son cosas demasiado serias como para manejarnos con especulaciones». El gobierno de Batlle no oculta su malestar por el manejo que hace Kirchner, quien instruyó para que el caso se presente ante la ONU. Los dichos de Ramela se resumen en lo siguiente:

. «El gobierno uruguayo está dispuesto a continuar todas las investigaciones serias sobre el caso de la nuera de Gelman, pero advirtió: 'No estamos dispuestos a actuar frente a planteos ligeros y de liviandad hechospor un gobierno extranjero'.»

. «Vamos a agotar todas las instancias para poder llegar a la verdad. Eso, por supuesto, no quiere decir que actuemos a instancias de otro gobierno, que tiene derecho a hacer planteos, pero que tiene que hacerlos en el tono y la medida que corresponde entre Estados soberanos.»

. «Esa carta, que ahora se dice que es un borrador, para mí en lo personal (no es una opinión oficial del gobierno) excedió un poco los términos normales, en la medida en que invoca como verdad probada y absoluta una versión que invoca el señor Gelman, pero no puede decir ni la Argentina ni nadie que sea la verdad sobre este tema. Esto ha llegado al límite de lo tolerable.»

. Gelman utiliza una «estrategia» que consiste en: «Continuar su lucha, lograr una especie de abanderamiento político en este tema, recurriendo a amigos que tiene en la Argentina y algunos en Uruguay. Es una vía. Nosotros nunca fuimos de la posición de darle un tinte político a este tema. Somos de los que creemos que los derechos humanos no son ni de izquierda ni de derecha ni de centro. Son derechos humanos a secas y tienen que ser respetados por todos».

. Gelman, tras recibir el apoyo del presidente Kirchner, dijo que Batlle sabe quién es el asesino de su nuera y dónde estaban enterrados sus restos. Gelman «después se desdice, porque dijo hace poco que el presidente no sabía nada y que simplemente confirmó con un amigo un dato puntual».

. «No parece muy lógico, muy justo y muy equitativo que el gobierno argentino tome una bandera de un caso puntual y no entienda que ésta es una realidad que se inscribe en un contexto más amplio donde todos tenemos nuestras limitaciones, empezando por los argentinos, que no pueden darnos una versión oficial sobre 150 casos de uruguayos desaparecidos en ese país.»

. «Toda pista y todo rastro que obtengamos lo comunicaremos inmediatamente a las personas interesadas, porque el gobierno uruguayo está preocupado en serio en resolver estos temas y no porque lo pida un gobierno extranjero con planteos ligeros, que da como verdad absoluta simples especulaciones».

. «El miércoles pasado me reuní con la nieta de Gelman y le ratifiqué el compromiso del gobierno de hacer todas las investigaciones posibles sobre lo que ocurrió con su madre. La joven está molesta con el poeta argentino por la forma en que se manejó el tema. Gelman hace mucho tiempo que ni siquiera viene a Uruguay. No tiene contacto directo ni con su nieta, ni con su ex abogado, y tampoco parece tener ninguna intención de tenerla con el gobierno uruguayo.»

. «Respetando su dolor y su lucha, que nadie puede negar, él tiene otra estrategia que evidentemente apunta a otras finalidades. Nosotros con él no tenemos prevista ninguna reunión en este momento.»

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