Bonafini reclamó a Kirchner que eche a jefe de Policía
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Hebe de
Bonafini,
asidua
visitante
del
Presidente,
reclamó
ahora
el relevo
del jefe de
la Federal.
Expone, además, al funcionario a las quejas de las provincias cuando revela una charla privada. «El ministro me dijo que las policías de las provincias sí son malevas, pero que la Federal no lo es», relató Bonafini un tramo de la conversación que mantuvo con Fernández.
Es otro sacudón para el ministro que, el viernes pasado, volvió a respirar cuando Kirchner lo llevó a Río Gallegos, miniestadía que en el dialecto kirchnerista puede traducirse como un aval en medio de los rumores de salida de la cartera de Interior.
Hábil, actuando como una ministra sin cartera, Bonafini presionó para expulsar a los uniformados y ayer hasta simuló la clausura de la Comisaría 30ª, en la calle Hornos, en un acto político. «Yo le digo hoy al ministro que eso es mentira. La Policía Federal tortura», avisó.
En pleno reclamo, le exigió a Fernández que «cambie» a Valleca con el argumento de que «el jefe (de la Policía Federal) manda torturar».
Además, Bonafini reclamó que la cartera del Interior «saque» a «todo el personal» de la Comisaría 30ª, a cargo del comisario Ricardo Kidd, que fueron señalados por Madres de Plaza de Mayo como los presuntos golpeadores de tres militantes del kirchnerista Movimiento Evita.
Se trata de Javier Pita, Rubén Carbonell y Juan Manuel Martínez -este último debió ser operado en el hospital Argerich, supuestamente por los golpes recibidos- quienes denunciaron haber sido agredidos mientras se encontraban en un local abandonado del barrio de Barracas.
Según informó el Movimiento Evita, el sábado a las 7 de la mañana, personal de la Comisaría 30ª «irrumpió en el lugar al mejor estilo de los grupos de tareas». Uno de los agresores, se explicó, estaba vestido de civil y empezó «a golpear ferozmente y dando patadas a nuestros compañeros que se encontraban tirados en el piso, esposados e indefensos, les gritaba: zurdos, montoneros».
Ayer, luego de encabezar la «clausura simbólica» de la Comisaría 30ª, Bonafini dejó un párrafo final para despegar a Fernández de los hechos. «Yo no lo responsabilizo al ministro de las torturas», pero «él tiene que tomar cartas en este asunto porque un buen ministro del Interior tiene que evitar e impedir que las policías sigan siendo matonas».




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