El intendente de La Plata, Pablo Bruera, señaló que la baja de 1.500 contratos realizada al asumir la gestión respondió a un censo que determinó que esas personas no tenían asignadas tareas ni cumplían funciones.
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"Se dispuso la baja de los contratos de quienes, según el censo que realizamos, que se hizo a través de los directores y jefes de departamento de cada área, quienes informaron sobre el personal que trabaja en cada lugar", señaló Bruera, en declaraciones a un matutino platense.
El jefe comunal agregó que "no había constancia material de presencia de los contratados a los que luego se les dio de baja; no figuraban en las planillas de control de presentismo que manejan los responsables directos del personal de cada dependencia".
"En la Secretaría General del Municipio había designadas cuarenta personas y en la Secretaría de Gobierno cuarenta y cinco, y en ambos casos se suponía que esos empleados trabajaban en oficinas de tres metros por cuatro metros, en las que hay cinco sillas. Es tan imposible, por una cuestión estrictamente física, que no hay mucho más que explicar", agregó.
Bruera agregó que "no puede pagarse un sueldo a quien no trabaja. Además, la baja de estos contratos significa un ahorro de más de 10 millones de pesos anuales, que para este municipio es una cifra muy importante", agregó.
El viernes pasado, tras conocerse un decreto del intendente local en el que se disponía la baja de 550 contratos temporales, que se sumaban a un tanda anterior de 900, manifestantes quemaron gomas y apedrearon la sede comunal, lo que provocó heridas a dos personas que realizaban trámites dentro del municipio.
En la entrevista, Bruera añadió que "tenemos diálogo con los sindicatos y cuando nos dicen que alguien que trabajaba fue incluido en las bajas lo rechequeamos.
Pero vamos a defendernos de los grupos violentos, que son ultraminoritarios y que lo que no quieren es perder el privilegio de cobrar sin trabajar".
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