19 de noviembre 2003 - 00:00

Buscó paz con Duhalde frente a los intendentes

Con una pirueta, Felipe Solá adormeció su aventura de construir un espacio autónomo en el PJ bonaerense: en dos cumbres simultáneas, negó que pretenda amontonar una tropa para rebelarse contra Eduardo Duhalde. De todos modos, pidió apoyo para «garantizar la gobernabilidad» en la provincia.

El lunes, seis intendentes del conurbano asistieron al congelamiento de la táctica de independencia que una semana atrás activó Solá. Ayer, en un almuerzo en La Plata, un batallón de jefes del PJ del interior escuchó una referencia similar de los felipistas Federico Scarabino y José María González Fernández.

- «Felipe ¿qué es eso de armar un espacio propio?», preguntó sin eufemismos un cacique en la sobremesa del lunes.

- «Eso dijeron los medios, no yo. Yo trabajo con ustedes, con los intendentes, preocupado por la gestión y por acompañar a Kirchner. Lo que pido es que me ayuden a gobernar, no hablé de ningún espacio de confrontación», dijo Solá.

La semana pasada, luego de un encuentro reservado con Kirchner, el gobernador había plantado los cimientos de lo que pretendía ser su propio campamento político.

Pero el lunes reculó. Lo hizo durante la cita de 3 horas que compartió con Hugo Curto, Alberto Descalzo, Jesús Cariglino, Juan José Mussi, Raúl Othacehé y Baldomero «Cacho» Alvarez, en la quinta que este último tiene en Avellaneda.

•Pedido clásico

En esa mesa estaban concentrados los máximos comandantes del PJ bonaerense. Por eso extrañó que al matancero Alberto Balestrini no lo invitaran. Tras el almuerzo, los caciques se fueron convencidos de que el gobernador no tiene programado torear al ex presidente.

De todos modos, unas horas después, un funcionario de trato directo con el gobernador reinterpretó a su jefe:
«Es un mix: buscamos respaldo para la gestión y a partir de ahí se irá construyendo un espacio propio, autónomo, en el peronismo».

En rigor,
Solá abundó con un pedido clásico: que lo escolten con la reforma política y de la Constitución -que incluirá un capítulo sobre descentralización municipal-que impulsa el Ejecutivo. Se llevó un sí, prometió otra cita y girar un paquete de proyectos.

Anticipó también que recurrirá al sistema de enmiendas que requiere dos tercios de los votos para aprobar cada proyecto y luego debe someterse a un plebiscito que se haría en 2005 con las legislativas de ese año.

El secretario general de la Gobernación y cuñado de
Solá, «Toco» González Fernández y el ministro de Gobierno Federico Scarabino -los dos edecanes que llevó el gobernador al almuerzoquedaron a cargo del nexo para discutir la reforma que debe atravesar el Parlamento.

•Escarceo

Ese punto está ligado a la irresuelta disputa por las jefaturas legislativas. En Diputados sigue el escarceo por el cargo que ocupa Osvaldo Mércuri -y el felipismo pretende para Florencio Randazzo-mientras en el Senado se gruñen por la vicepresidencia que Duhalde quiere para Antonio Arcuri y el bloque del PJ pretende para Hugo Corvatta.

Ayer luego del encuentro en la residencia oficial con dirigentes de la Quinta, Sexta y Séptima -abarca centro y sur provincial y costa atlántica-voceros del PJ de Senadores se quejaron de un trato desigual:
«En Diputados dan autonomía para elegir las autoridades pero a nosotros (los senadores) nos quieren imponer nombres», dijo la fuente.

Como
Solá se bajó a último momento de la cumbre, poco se avanzó: apenas acordaron apurar el reparto de esos cargos sin que quede claro cómo se hará el mismo.

Junto a
Scarabino y González Fernández, estuvieron Corvatta, el jefe del PJ de Diputados Juan Garivoto, el ministro de Justicia Alfredo Meckievi, el vice de la Cámara baja Isidoro Laso, el ex diputado nacional Dámaso Larraburu y el electo Haroldo Lebed, entre otros.

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