El kirchnerismo porteño forzaba ayer un paso más en su intento de desembarcar en la conducción del PJ de la Capital Federal, al elegir, en función del cronograma de internas partidarias la letra que tendrá la boleta electoral. Aunque la elección podría suspenderse o postergarse por recursos judiciales, empezó ayer el período para la reserva de identificación de listas y de acuerdo con la agenda electiva del peronismo porteño, el próximo 1 de marzo deberían exhibirse los padrones y como último plazo presentarse listas el 12 de marzo.
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Es lógico, los kirchneristas optaban por pedir la letra «K», trámite que realizó el apoderado Juan Manuel Olmos, para las boletas de esa elección que sigue complicada técnicamente para realizarse el 10 de abril próximo -como está programado- y controvertida en medio de la crisis que sacude al distrito. El sciolismo llegó tarde al reparto del abecedario y no pudo escoger la «S» que ya había retirado Diego Santilli (se la prestará llegado el caso) y debió conformarse con la «O».
A partir de la modificación de la carta orgánica partidaria y de la presentación del cronograma para elegir autoridades partidarias que dispuso el interventor Ramón Ruiz, surgieron claro presentaciones ante la juez María Servini de Cubría en rechazo a esos cambios. Uno de los sectores, por ejemplo, es el que representa Juan Minichillo y que, como el del taxista Omar Viviani, coincide en rechazar fundamentalmente la baja a la mitad del número de representantes del Congreso y del Consejo metropolitano. Apelarían si desde los tribunales electorales se avala la reforma y no hace lugar al reclamo. Al menos creen lo propios kirchneristas que la fecha podría postergarse.
• Lista única
El kirchnerismo de la Capital Federal quiere, sin embargo, que este año, como fuera, Alberto Fernández se consagre por lista única como titular del PJ porteño y aunque admiten que «una interna no cae bien en la gente», compensan ese pensamiento con que «Alberto se fortalecerá de esta manera». Otros sectores jugarán su propia propuesta, como el Movimiento por la Unidad y Victoria peronista que nuclea Cristian Ritondo o el FUP, los que en las elecciones de la Capital Federal apoyaron a Mauricio Macri en 2003. Los impulsores de llevar adelante la interna en el Frente para la Victoria, conformaron la mesa de los jueves -día de la semana de obligada reunión- a la que asisten Alberto Iribarne, Enrique Albistur, el bloque legislativo que adhiere al gobierno (Miguel Talento, Silvia La Ruffa, Ana Suppa y Helio Rebot, entre otros) y referentes como el secretario de Descentralización de la Ciudad de Buenos Aires, Héctor Capaccioli. Todos están nucleados en el Frente para la Victoria, convertido ahora en movimiento dentro del peronismo de la Ciudad de Buenos Aires.
La principal pelea de esos simpatizantes de Alberto Fernández es con Daniel Scioli, en vías de esa interna en la que quieren postular al vicepresidente como primer congresal nacional. Scioli no cree en esa candidatura, ya que los actuales congresales tienen aún mandato a pesar de la intervención. Además, el vicepresidente, con buena imagen en la Capital Federal donde se postulaba a jefe de Gobierno por el PJ antes de aceptar conformar la dupla presidencial con Néstor Kirchner, considera que no es el momento de urnas políticas. En su entorno preferirían esperar qué pasa con el destino de Aníbal Ibarra, sea si se realiza el referendo o si se complica o no su gestión en la causa judicial que se lleva por los trágicos hechos del 30 de diciembre.
Reconocen los kirchneristas que Scioli tiene mejor imagen para los porteños que la de un Fernández que no tiene aún recorridas proselitistas propias en las calles de la Ciudad, pero la idea es que desde la titularidad del PJ, avance el proyecto de consagrar al jefe de gabinete como candidato a reemplazar a Ibarra en 2007 (si es que completa su mandato el frentista).
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