Los capitalinos, como llama Néstor Kirchner a los porteños, prefirieron ayer a Elisa Carrió y castigaron así, nuevamente, al oficialismo, en una elección en la que Mauricio Macri tampoco puede decir que hegemoniza el distrito a pesar del triunfo de mitad de año.
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Cristina de Kirchner superó la marca que obtuvo Daniel Filmus en la elección a jefe de Gobierno porteño en junio pasado, pero no le alcanzó para ocupar el primer renglón en la grilla. Así, en la tercera votación del año en el distrito, la mayoría de los porteños se pronunció contra el gobierno y también los votantes le demostraron a Macri que no le han jurado fidelidad cuando lo consagraron su mandatario.
El corte de boletas en esta ocasión quizá superó lo previsto en las urnas porteñas, con la curiosidad de las combinaciones que provocó el rechazo a la candidatura presidencial de Ricardo López Murphy, quien había ganado la elección en 2003 con más de 25 puntos en la comuna. Ayer un porcentaje de vecinos eligió a Carrió presidenta, pero cortó para poner a Carlos Melconian como senador nacional, el candidato de Macri. Sin embargo, ni esa artesanía le alcanzó para llegar a las puertas del Congreso al economista.
Carrió, de ese modo, tuvo más votos que su candidata a senadora María Eugenia Estenssoro, quien peleaba con la lista del oficialismo las dos bancas de la mayoría.
Para Carrió, en el distrito donde más adhesiones supo tener, los resultados de ayer la reposicionaron con respecto a los últimos comicios: en 2005 fue segunda -detrás de Macri -en las elecciones a diputados nacionales; este año en la votación -local a jefe de Gobiernose alió con Jorge Telerman, quien no llegó a anotarse en el ballottage y anteriormente -en 2001 -perdió en el Senado la banca para el socialista Alfredo Bravo por un error técnico en la elección (fue por dos partidos distintos).
Además del Senado y las bancas en Diputados, la Coalición Cívica mantiene de elecciones anteriores un bloque decoroso en la Legislatura local, donde Macri retiene amplia mayoría, lo que complica al kirchnerismo que pretende conquistar alguna vez el distrito. Macri desmoronó el caudal de votos que logró en junio -60% en el ballottage -al intentar que se le transfieran las voluntades a sus candidatos a legisladores y en una confusa campaña por el voto a López Murphy. Ayer, estaba tan desanimado que dijo a su tropa que no concurriría a la sede de la calle Alsina que tiene PRO, donde apenas terminados los comicios se concentraron candidatos y militantes.
Melconian dijo allí que no hablaría hasta que estuvieran los resultados oficiales, pero la cara del conjunto delataba la derrota.
Lo que compartieron ayer en el cuarto oscuro porteño el kirchnerismo y la Coalición Cívica de Carrió fue la dispersión en el voto a diputados, producto del otorgamiento de franquicias. Carrió llevó dos listas distintas a Diputados, lo mismo que el Frente para la Victoria que le permitió una boleta propia a Miguel Bonasso que se sumó a la encabezada por Carlos Tomada.
Más allá del número de butacas en el Parlamento, lo cierto es que tanto Carrió como el jefe de Gobierno electo, Macri, suman al antikirchnerismo en la Capital Federal, un distrito que para 2011 el oficialismo cree que podrá disputar nuevamente. Por eso festejaban anoche el ingreso de Filmus al Senado.
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