10 de mayo 2002 - 00:00

Castrismo de película

La diputada de las azafatas, Alicia Castro, esperó ayer a que se encendieran las cámaras que transmitieron en directo la sesión que trababa la Ley de Quiebras para hacer su número. Se la vio por TV avanzar sobre la mesa de la presidencia para depositar una bandera de los EE.UU. Motivó tumultos, golpes y pedidos de desagravio. Lo que no dijo la diputada fue que era una actuación a pedido del cineasta Fernando «Pino» Solanas (ex diputado, fundador del Frente Grande), quien, desde una de las galerías, filmó el sketch completo para un largometraje que tiene en rodaje.

Alicia Castro lleva la bandera de EEUU al escritorio de la Presidencia
Alicia Castro lleva la bandera de EEUU al escritorio de la Presidencia
El tratamiento de la Ley de Quiebras ayer en Diputados tuvo su punto mas álgido cuando Alicia Castro, después de acusar al gobierno de gobernar para los EE.UU. y «entregar la Nación», sacó una bandera estadounidense y la colocó encima del estrado de la Presidencia. El bloque peronista, que con ese gesto quedó al mismo nivel ideológico que el Partido Republicano, reaccionó pidiendo el desafuero de Castro y desde allí el recinto se convirtió en una batalla campal. Más tarde Humberto Roggero, que ya estaba incómodo por haber quedado varias millas a la derecha de Castro en cuanto a defensa de la argentinidad, denunció que todo el acto de despliegue de la bandera norteamericana había sido hecho por los diputados de izquierda para una película que filma en estos momentos Fernando Pino Solanas y cuyas cámaras estaban apuntando en el recinto.

Cuando Castro terminó su discurso, tomó la bandera de EE.UU. que llevaba en su cartera y se dirigió a la Presidencia: «Tómela y hágala izar; presionados por el Fondo estamos votando todo lo que quiere EE.UU., estamos entregando todo», le gritó a Camaño, señalando el mástil del recinto.

Detrás de ella caminaba Alfredo Villalba, también del Frente para el Cambio.

Camaño
en principio no se dio cuenta de lo que pasaba. Pero cuando el PJ reaccionó, entró en cólera. Al mismo tiempo que comenzaba el griterío, el peronista pampeano Manuel Baladrón presentó una cuestión de privilegio, explicó el agravio y luego concluyó solicitando el desafuero de Castro por inconducta.

Cuando Camaño parecía disponer la votación sobre tablas del desafuero de la diputada, los representantes de la izquierda estallaron. Luis Zamora se levantó de su banca y corrió para frenar a Camaño. En el camino se le cruzó el peronista entrerriano Jorge Daud, que terminó dándole un empujón.

La situación se complicaba y la pelea crecía. Camaño intuyó que la sesión se le iba de las manos y corría peligro de caerse. Dejó la Presidencia y bajó a una banca, requisito indispensable del presidente del cuerpo para poder hablar por sí mismo y no en representación de todo el cuerpo.

Tratando de bajar el tono de la discusión, Camaño defendió la gestión del gobierno y terminó pidiéndole a Baladrón que retirara la moción de votar sobre tablas la cuestión de privilegio, aunque resaltó que la exhibición de la bandera de los EE.UU. no constituía un insulto a él mismo ni al Congreso, sino a «todo el pueblo argentino».

Baladrón entonces levantó el pedido de desafuero inmediato y se pasó la cuestión a la Comisión de Asuntos Constitucionales.
Zamora, demostrando buen manejo parlamentario, insistió entonces en que le devolvieran la palabra. Cuando Camaño se la concedió, el diputado de izquierda continuó hablando del tema Quiebras y la situación se distendió.

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