Catecismo
No será Evita, pero sí una guía espiritual. Por lo menos, así la ha convertido el canciller Rafael Bielsa a Cristina de Kirchner. Y todo por un discurso, el que ella pronunció al lanzarse en el firmamento electoral bonaerense, mensaje que al parecer le provocó un torbellino en la cabeza del canciller. Tal fue el impacto de esas palabras que Bielsa, en su primer encuentro con los aspirantes propios a legisladores de la Capital Federal, les recomendó para su iniciación proselitista el aprendizaje de memoria de todo el discurso. Con esos básicos datos intelectuales, según el consejo u orden del canciller, deberán comenzar la campaña. Es la «nueva política», el kirchnerismo no deja de sorprender como fuente inagotable de sorpresas. No será Evita, entonces, la actual primera dama, pero procede en el Senado con algunos «Astorganos», extensión que alcanza a otros miembros del gabinete que hoy la entienden como «la razón de mi vida», título del emblemático libro de Evita para todo el peronismo (y el no peronismo que debía leerlo obligatoriamente en las escuelas). Es notable que Cristina, sin haberse aventurado a la escritura, con un solo discurso ha logrado imponer el nuevo catecismo a seguir por sus dirigentes.
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Rafael Bielsa y Cristina Kirchner
A esa concentración individual, cargó con explicaciones sobre cómo apoya a Néstor Kirchner desde 2002 y que «dejar la Cancillería no es una carga porque a mí me gustan las construcciones colectivas». Nadie le creyó, pero eso no estaba en juego.
Luego, Bielsa se animó: «Tienen que tener en cuenta que el discurso de Cristina en La Plata marca un hito y ustedes lo tienen que leer varias veces y aprenderlo». Tarea para la próxima clase de seguidismo inigualable.
Algunos se miraron y por lo bajo se preguntaban si tendrán que hacer campaña aludiendo a «el Padrino», como lo hizo la esposa del Presidente para referirse a Eduardo Duhalde, o al menos repasar el film. Si era ésa la invitación, Brando, Pacino, Coppola y Puzzo se volvían ingredientes agradables de la política.
«Pero lo de 'el Padrino' es lo menos importante», se apuróBielsa al desilusionar a sus soldados y completó: «En el discurso de Cristina están las bases de lo esencial del proyecto de Kirchner». Noticia en la que nadie había reparado -seguramente, ni el propio Bielsa-, razón por la cual todos los asistentes reclamaron una copia del mensaje para el estudio. Ni la estructura de la Cancillería pudo satisfacer el pedido.
• Alarde
«Lo del almacenero es una frase de Arturo Jauretche», sostuvo el candidato en tercer término, Jorge Coscia, alardeando de mejor alumno y refiriéndose a la frase promocionada por Cristina acerca de que no hay que «ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero». Allí, Bielsa recuperó su lugar central y continuó con «la simplicidad» de la esposa del Presidente para exponer, ya que evitó disertar sobre la carpa habitual de Jauretche, tema que un esteta como el ministrocandidato nunca dejó pasar por alto.
El ministro tenía prisa y cuando se retiró, pasadas las 20, el grupo siguió la tenida dos horas más, en las que anotaronalgunas frases de estudio que recordaban, como « vocación de poder» o «proyecto de país que empieza a crecer». Ni habrían sospechado que los habían concentrado para resolver sus expectativas sobre cómo encarar sus probables discursos y terminaron con un obvio discurso a recitar como en los tiempos de la mujer de Mao. Se les prometió, eso sí, que en la próxima reunión se abocarán al tema específico de la Capital Federal y qué decir sobre el caso Cromañón, esa espina sobre la cual Cristina no soportará nada.
La desilusión, en la despedida, fue cuando Oliveri les comunicó que mañana no habrá acto de presentación en público de los candidatos «porque todos los teatros están con las funciones infantiles de vacaciones». ¿Y Canal 7, que transmite todo? Ni Canal 7.
Primero vendrá el examen sobre el discurso de Cristina, y si lo aprendieron realmente. Marcó del Pont, Coscia, el sindicalista Julio Piumatto y María Lenz, así como los postulantes a la Legislatura porteña, Juan Manuel Olmos (línea sindicato de porteros), la legisladora porteña Silvia La Ruffa, la ex esposa de Alberto Iribarne, Inés Urdapilleta, el sciolista Alberto Pérez y la directora del Registro Civil porteño, Ivana Centanaro (una sorpresa para los peronistas de la mesa, ya que proviene del radicalismo; su inclusión obedece al mérito de la senadora Vilma Ibarra).




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