29 de abril 2002 - 00:00

Chacho logró sumarle diputados a Carrió

Sin dar la cara, Carlos Chacho Alvarez finalmente selló una nueva alianza con Elisa Carrió: ayer se oficializó el pase de sus seguidores del Frente Grande -encabezados por el tucumano José Vitar- al ARI. Chacho ya había adelantado su predilección por disolver el Frepaso y fundirse en los brazos de Carrió.

De hecho, no pasó inadvertido que la señora de Alvarez, Liliana Chiernajowsky, hubiese abandonado la gestión en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para convertirse, primero, en militante VIP del ARI y luego en funcionaria de la bancada en la Cámara baja. Ella siempre justificó su actitud en una decisión personal, independiente del criterio de su marido. Sin embargo, el traspaso de la víspera confirma el giro chachista, en busca de una nueva alternativa electoral que, quizás, le permita reciclarse.

• Incondicionales

Vitar y el septeto de diputados -entre ellos, la creadora del televisivo «Rinconcito de los jubilados», María América González y el storanista Carlos Raimundi- son incondicionales de Alvarez y hasta ahora animaban un interbloque progresista con Lilita en el Congreso, si bien mantenían la independencia.

A partir del fichaje, se convirtieron en una línea interna en el arismo, al igual que otras corrientes que ya funcionan en el ámbito doméstico: los socialistas democráticos (Alfredo Bravo, Jorge Rivas, Héctor Polino y Oscar González), los duhaldistas disidentes ( Mario Cafiero y Rafael Romá), los radicales desencantados (la misma Carrió, Laura Mussa y Marcela Rodríguez) y otros frentistas adelantados en esta moda del exilio ( Marcela Bordenave, Graciela Ocaña, Eduardo Macaluse y Elsa Quiroz).

• Perfeccionamiento

Los jerarcas del PSD ya prometieron perfeccionar la entente con sus primos hermanos del PSP y el PSA, de cara a rearmar un partido socialista único a mediados de año. Esto significaría que los populares, con Rubén Giustiniani a la cabeza, dejarían de ser asociados del interbloque para convertirse en miembros plenos del ARI.

La fuga del chachismo terminó de retacearle respaldo a Aníbal Ibarra, quien se hizo elegir presidente nacional de lo que queda del Frente a nivel nacional, el sábado. El jefe de Gobierno porteño apenas pudo afianzar sus lazos con unos pocos caciques partidarios, entre ellos, el ex diputado
Pablo Fernández (La Pampa); el intendente de Avellaneda, Oscar Laborde; los legisladores bonaerenses Alejandro Mosquera y Eduardo Sigal; y el rionegrino Julio Arriaga.

Por supuesto, además de perder el sponsoreo de
Alvarez, Ibarra terminó de romper lanzas con la otra bancada frentista en Diputados, que lideran Darío Alessandro, Rodolfo Rodil, Cristina Zuccardi de Flamarique y Nilda Garré (más otros 3 legisladores). Este sector -que asume las culpas de la Alianza de haber entregado el poder 2 años antes de lo previsto- apoya institucionalmente a Eduardo Duhalde.

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