Los zoom de política ardieron ni bien trascendió el acuerdo con los bonistas, pero los más involucrados fueron los hombres de negocios que ya “orejean” el 2021 pues saben que difícilmente se pueda hablar de otra cosa después de fin de año y quieren avanzar rápidamente en temas concretos que se fueron postergando hasta ahora por el covid-19 y la deuda externa. Y justamente en ese aspecto, coinciden con varios cristinistas preocupados por acelerar también al máximo todas las cuestiones que se plantean en el Instituto Patria, sabiendo que la campaña se va a acelerar, ni bien se supere el tema de la cuarentena algo que, de hecho, buena parte de la población ya está adoptando, por más extremas que sean los controles y sanciones en algunos distritos. Pero si en la oposición hay conflictos y disensos, el oficialismo no le va en zaga.
Por caso, hubo dos definiciones muy llamativas que descolocaron a más de uno. La primera se le atribuye al propio Máximo Kirchner, casi desafiado esta semana por el aún dirigente sindical Carlos Acuña, y quien, cada vez menos agresivo, ante una objeción interna habría respondido: “Yo no soy Cristina. Yo soy Néstor”…. La segunda fue la del ministro Martín Guzmán cuando afirmó “no creer” en las transnacionales, y que “la Argentina va a salir con su mercado interno”, algo bastante insólito considerando las poca población relativa del país (mercado interno chico), la falta de reservas, y la muy baja inversión externa que obliga a mirar, sin duda, hacia el mercado internacional y las exportaciones.
Lo más llamativo de la postura adoptada por Guzmán es que iría bastante en contra de los lineamientos aparentes del Poder Ejecutivo que le está dando gran trascendencia al nuevo Consejo Agroindustrial Argentino, y al que la propia titular del Senado, la vicepresidente Cristina Fernández, le dio una especie de “bendición” cuando recibió en el Congreso a algunos de sus dirigentes.
Al respecto, los últimos datos de la balanza comercial siguen consolidando la participación absolutamente mayoritaria de la agroindustria en el comercio exterior. “Ya supera el 77% del total de las ventas, y en eso también influye que las exportaciones de la industria convencional y de energía se desplomaron”, reconocía el titular de una siderúrgica ubicada en zona norte, mientras que su par de una alimentaria, llamativamente no se mostraba demasiado convencido por el “giro” agroindustrialista del Gobierno.
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