Mientras no se termina de aquietar la interna oficial, y se cobra como nueva baja al titular de Producción, Matías Kulfas (que los empresarios, en voz baja, saludaron entusiastas por la falta de determinación del ahora saliente), los hombres de negocios no dejan de mirar con mucha atención el “silencioso” recambio que ya se llevó el 40% del Gabinete original y condenó, a la par, a otros tanto a un ominoso ostracismo, todo en apenas 2 años de gestión.
Por supuesto que la fría, y ajetreada, semana estuvo signada por las especulaciones sobre el “reencuentro” de la vicepresidente Cristina de Kirchner, con el titular del Ejecutivo, Alberto Fernández, que no se despejó hasta último momento recién el viernes, durante los actos del centenario de YPF en Tecnópolis, el lugar preferido del kirchnerismo.
A la luz de lo que sucedió después, la oportunidad de acercamiento entre ambos fue prácticamente desperdiciada, aunque no sus consecuencias. De hecho, la gente de negocios estaba a la espera del contragolpe tras la renuncia del Secretario de Comercio, el controvertido Roberto Feletti, muy respaldado por el Instituto Patria, y el escalamiento a ese cargo, del ahora ex director del Banco Central, Hang, nada menos que del riñón, del propio ministro Martín Guzmán. La respuesta no se hizo esperar, y Kulfas salió de escena.