Se tornó inevitable que el secretario general de la Asamblea de Naciones Unidas, Ban Ki-moon no recuerde su estrepitoso paso por la Argentina ante la presencia de Cristina de Kirchner. Volcán, cenizas, vuelo cancelado, largas horas de viaje carretero y alfajores en una estación de servicio. Ese es el karma que persigue al surcoreano cada vez que habla "cariñosamente" de la Argentina.
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Y el almuerzo tras la primera sesión del Consejo de Seguridad de la ONU no fue la excepción. Luego que la mandataria ofreció un brindis, el secretario general dedicó un afectuoso mensaje a Cristina y señaló que la Argentina "es un país que representa una promesa de significativo progreso".
El funcionario destacó que nuestro país llega a la presidencia del Consejo "con un apoyo unánime de Latinoamérica" y remarcó la participación de la mujer en la vida social, política y militar nacional. Además, reivindicó el valor de la ex ESMA como "símbolo de los derechos humanos". Por ese centro clandestino de detención se paseó "conmovido" en 2011, cuando también caminó la pampa húmeda argentina.
Es que en su visita al país, el diplomático fue "víctima" de la explosión y posterior erupción del volcán Puyehue, que lo forzó por la suspensión de los vuelos a "viajar por medios terrestres" y pasar su "cumpleaños comiendo alfajores en una estación de servicio", según rememoró.
Increíble postal del "presidente del mundo" ofreció la columna de cenizas que obligó al avión de Ban a aterrizar en Córdoba y no en Buenos Aires. Así fue. El jefe de la ONU sentado en un mesa de una estación de la localidad de General Lagos, ubicada en el kilómetro 270 de la autopista a Rosario, con un café de 6 pesos y un alfajor glaseado con azúcar impalpable de 5 en las manos. Ni los empleados lo podían creer. Esa postal recorrió el mundo y levantó suspicacias por doquier. Ese día cumplió 67 años.
En el brindis en Nueva York, al recordar la anécdota, Ban bromeó agradeciéndole a Cristina "por haber pasado el peor cumpleaños" de su vida. Fiel a su costumbre de cerrar conversaciones, la Presidenta le retribuyó con ironía, que según testigos despertó las risas de los comensales: "Esa experiencia contribuyó a forjar la fama de un país de aventura".
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