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14 de agosto 2006 - 00:00

Cisma pero en cuotas

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La UCR que simpatiza con Kirchner reunió a los gobernadores Gerardo Zamora ( Santiago del Estero), Miguel Saiz (Río Negro), Arturo Colombi (Corrientes) y Julio Cobos (Mendoza), el diputado Genaro Collantes, como delegado del catamarqueño Eduardo Brizuela, y el intendente de Vicente López, Enrique García.
El radicalismo pactista con Néstor Kirchner, que juntó a cuatro gobernadores y más de 180 intendentes, profundizará su sintonía con la Casa Rosada con la conformación de una mesa nacional de la UCR K que, en lo formal, gestará una conducción paralela al Comité Nacional.

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La cumbre del fin de semana en el Centro Asturiano potenció la división en la UCR entre los pro y los anti-Kirchner, y trasladó ese antagonismo al plano partidario: con delegados de cada provincia, los radicales K formarán un espacio político propio.

Incluso, el mendocino Julio Cobos, que opera como coordinador del bloque, mandó a alquilar oficinas en la Capital Federal para que el Movimiento Radical Federal (MoRaFe), logo que los referencia, tenga una sede diferente al edificio del Comité Nacional, sobre la calle Alsina.

A simple vista, supone otro paso hacia la fractura del partido, pero aunque suene contradictorio los radicales alineados con Kirchner resolvieron no empujar una ruptura: los gobernadores y alcaldes que se reunieron el sábado acordaron no impulsar la fragmentación de la UCR. Algo es cierto. Las palabras corren, si no en contramano al menos oblicuas a los hechos.

En rigor, mientras de la mano de Raúl Alfonsín y Roberto Iglesias el oficialismo partidario motoriza una -todavía eventual- postulación de Roberto Lavagna, el eje que engloba a gobernadores e intendentes blanqueó como nunca antes su empatía con Kirchner.

Esa dualidad detonará en algún momento una ruptura en el partido. Pero nadie -los pro Kirchner no quieren abandonar la UCR sin que los echen; el oficialismo partidario prefiere no tener que expulsar a los díscolos- quiere cumplir el odioso oficio de verdugo.

  • Movimientos

    El encuentro del MoRaFe en el Centro Asturiano, que congregó a los gobernadores Cobos, Gerardo Zamora ( Santiago), Arturo Colombi ( Corrientes) y Miguel Saiz (Río Negro), diputados -entre ellos el mendocino Alfredo Cornejo y el bonaerense Roberto Costa, que funcionarán como enlace en el Congreso-e intendentes de todo el país -más de 40 cobijados bajo la bandera de Compromiso K, que llegaron junto a Roberto Porcaro-, supone una serie de movimientos de cara a 2007:

  • Con cuatro de los seis gobernadores -Eduardo Brizuela (Catamarca) se declaró enfermo y mandó a Genaro Collantes en su lugar, mientras Roy Nikisch del Chaco todavía no integra el espacio-y 180 intendentes -hay 560 del partido en todo el país-, los pro-Kirchner reunieron a lo que definieron como radicalismo que gobierna. «Están los que ganan elecciones y los que ganan convenciones», marcó la cancha Cobos. A pesar de la convocatoria, que consideraron exitosa, lo reunido en Vicente López no alcanza para revertir el resultado de la convención partidaria convocada para fines de agosto en Rosario, donde como mínimo está previsto que Alfonsín e Iglesias impongan su criterio de posicionar a la UCR como «oposición» a Kirchner. Es, claro, el paso previo a respaldar a Lavagna como candidato, ejercicio que hoy sería una abstracción ya que el ex ministro sigue sin ser, oficialmente, postulante a presidente.

  • Sin fuerza para incidir en la convención, los radicales K decidieron no concurrir a ese encuentro donde pretendían que salga una declaración de « libertad de alianzas» que Alfonsín no está dispuesto a conceder. La cumbre del sábado tenía, entre otros objetivos, sondear si se podía revertir la tendencia que favorecía la postura pro Lavagna de Alfonsín. No se logró, por lo cual se decidió faltar a la asamblea en Rosario -irá algún delegado a marcar posición de manera simbólica, según propuso el marplatense Daniel Katzmientras se acelerará la creación de una mesa nacional de los radicales K, con la presencia de gobernadores y de los intendentes de mayor peso de cada provincia. En esa línea, se programa una cita bajo el paraguas del Instituto de Gestión Pública (IGP) de Gustavo Posse, anfitrión junto a Enrique «Japonés» García del mitin en el Centro Asturiano. El intendente de San Isidro acordó con el rionegrino Saiz montar un encuentro en esa provincia patagónica en algunas semanas.

  • En las charlas previas, dondese acordó «vaciar» la convención de Rosario, se deslizó un asunto que genera preocupación pero que no fue abordado oficialmente:cómo proyectar la estrategia electoral para 2007 cuando, todo indica, si se mantiene el alineamiento con Kirchner -y el oficialismo con Lavagna-, los radicales K deberán renunciar al sello partidario. Es un punto particularmente espinoso porque, salvo que haya «libertad de alianzas» -a esta altura muy difícil-la UCR irá dividida en dos boletas, fractura que será más profunda que las eyecciones individuales de Ricardo López Murphy y Elisa Carrió, porque remitirá a la fractura del 58 en el partido, entre la UCRI y la UCR del Pueblo.
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