Cumbre porteña de JxC se unificó para alentar clases presenciales

Política

Referentes de los tres partidos de la coalición almorazon ayer con el jefe de Gobierno.

Recuperado del covid-19 que se contagió en unos días de descanso, Horacio Rodríguez Larreta se animó ayer a otra de las rondas que habitualmente mantiene con referentes de las tres agrupaciones de Juntos por el Cambio de la Ciudad de Buenos Aires. Los invitó a almorzar en el salón grande de la sede del Gobierno porteño en la calle Uspallata del barrio de Parque Patricios. Aseguran que se respetó el distanciamiento en esa mesa, donde Larreta no fue el único que padeció el coronavirus en cuerpo propio.

Se habló poco de política, pero se insistió con que “en la próxima” se recorra esa materia. Sin embargo preocupó la situación sanitaria con todos los comensales a favor del inicio de las clases el próximo 17 de febrero. “Cómo va a haber PASO y no escuelas”, comentó alguno y ahí surgió la consigna de que cada agrupación debería resolver sus internas para adentro “para mantener la unidad”, que “cada uno debe fortalecer sus partidos en cada distrito”, apuntaron básicamente hacia el radicalismo. Ese socio estuvo representado por Martín Lousteau, el presidente del Banco Ciudad, Guillermo Laje y el diputado Emiliano Yacobitti. Por la Coalición Cívica, participaron Maximiliano Ferraro y Paula Oliveto y también estuvieron Graciela Ocaña y el legislador Diego García Vilas. Del PRO, además del jefe de Gobierno, almorzaron Diego Santilli, Fernando Straface, Bruno Screnci, Eduardo Macchiavelli y el jefe de la Legislatura, Agustín Forchieri.

Así se centró la tenida en la situación sanitaria, con un leve optimismo por la “pequeña estabilidad” de los casos de contagio esta semana, aunque aún se tendrá que evaluar la curva de los próximos días para conocer si realmente el aumento es un rebrote de los encuentros sociales de fin de año. En ese sentido algunos creen que las vacaciones podrían haber impactado como una suerte de aislamiento, al irse muchos vecinos de la Ciudad. En el mismo sentido se dijo en la mesa de Larreta, que hay alta conciencia en los veraneantes que acuden a realizarse el testeo para saber si tienen la enfermedad, cuando regresan a la Ciudad. Se comentó que por eso también hay aumento de casos, es decir porque se están realizando más testeos que nunca en la pandemia, hasta 18 mil diarios.

Con ese panorama se habló del tema más polémico en estas horas, como es el regreso a clases presenciales anunciado en la Ciudad para el próximo 17 de febrero. La idea que dominó también es la de otorgarle una particular importancia a la vuelta a las escuelas 100% presenciales, que será de carácter obligatoria y habría un decreto de Larreta con todas precisiones. De todas manera se evaluará la situación sanitaria del momento que creen será más favorable. De otro modo, es decir si se agrava la circulación del virus el Gobierno porteño intentaría cerrar otras actividades para mantener las escuelas abiertas.

El principal factor para concretar esa propuesta son ahora los gremios docentes que piden un detalle de cómo serán los protocolos para la enseñanza teniendo en cuenta que no sería posible vacunar de aquí a febrero a todos los docentes porteños que solamente en el sistema público son 57 mil. En cambio ven más posibilidades de un testeo a los docentes. La otra situación es, precisamente, la de la definición de las medidas preventivas, que consideran que deberían conducir las áreas de Salud de Nación y Ciudad aun cuando el distrito, como el resto de las provincias, tienen autonomía en las decisiones tal como determinó el Gobierno. En las próximas horas, o semana, los funcionarios porteños convocarán a los docentes, mientras siguen reuniones de carácter técnico entre Salud y Educación del distrito.

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