Larreta, obligado a mirar la otra "curva" mientras enfrenta récord dramático

Política

La apertura del 83% de los negocios permitidos no compensa caída por aislamiento. Preocupa más pandemia en villas y paradores. Nuevo "pico" ayer de enfermos en la Ciudad.

Cuando la cantidad de enfermos se transforma en un dato sanitario trágico pero a la vez se la mide desde lo político y económico, las decisiones se complican. Es casi lo que le ocurrió a Horacio Rodríguez Larreta al decidirse por aceptar la apertura de actividades comerciales en la Ciudad, a partir de la semana pasada, en medio de la pandemia y, en estos momentos, con una subida peligrosa de casos de infectados por coronavirus al ritmo de una caída mayúscula de la recaudación del distrito, por doble vía: la de los recursos propios y el flujo por coparticipación.

Ayer se complicó más, y el Gobierno porteño espera los datos de hoy para animarse a una medida más drástica si es necesario. Otra decisión complicada tras conocerse un nuevo “pico” con 648 contagiados de Covid-19 en el país, de los cuales 379 se registraron en el distrito porteño y 213 en el bonaerense. El AMBA, con 90% de los casos del país.

La cuarentena porteña “por ahora se mantiene” aseguró ayer el Gobierno de la Ciudad. Se aumentarán los controles para que se cumplan las condiciones de esa flexibilización y así amortiguar la extensión de la pandemia. De ese modo, Larreta por éstas horas observa la curva sanitaria y también la otra, la económica. El conjunto de datos y su significación lo empujan a definiciones por estas horas.

El debate entre mantener un aislamiento“hard” o un aislamiento “light” ya se dio en el Gabinete porteño. De un lado, se tildó de sanitaristas a quienes con exclusividad proponían mantener restricciones para evitar mayor circulación de personas y así del virus, para batallar contra el coronavirus. Del otro, quienes además de impulsar atenuantes del virus buscaban abrir actividades comerciales. En el primer grupo tributarían el ministro de Salud, Fernán Quirós, y el jefe de Gabinete, Felipe Miguel. En el segundo, Diego Santilli; el ministro de Desarrollo Económico, José Luis Giusti y, claro, el ministro de Hacienda, Martín Mura. Son quienes le mostraron el derrumbe de los recursos económicos de la Ciudad.

La de habilitación de comercios minoristas con atención al público no compensa, por cierto, la pérdida de recursos que impuso el aislamiento, mientras que tampoco detiene el aumento de casos de Covid-19, guarismo que para el Gobierno porteño también tiene que ver con la decisión de realizar mayor cantidad de testeos, mientras que los barrios vulnerables padecen en forma exponencial la gravedad del virus (son el 35% de la Ciudad, y 18% del país).

Como sea, la apertura de las actividades económicas que arrancó la semana pasada representa para la Ciudad de Buenos Aires el 10% a 15% de su actividad económica, teniendo en cuenta que no están habilitados shopping ni negocios de ropa y calzado, gimnasios, obra pública ni actividades como hotelería y turismo, entre otras importantes en la economía porteña.

Los números de la administración de Larreta aseguran que mientras el comercio representa el 15% de la economía de la Ciudad de Buenos Aires, entre los comercios esenciales y los no esenciales que levantaron sus persianas a partir de la semana pasada, en dos etapas, hay un 70% abierto, es decir que aún resta la habilitación para el 30% de los negocios. Entonces los comercios que están abiertos representan poco más del 10% de la actividad económica de la Ciudad, explican funcionarios porteños.

Además, del total de los comercios minoristas habilitados para funcionar con la flexibilización, el 83% abrió sus puertas con un promedio de facturación de apenas 35% con respecto las ventas que registraban antes de determinarse, el 20 de marzo pasado, el aislamiento preventivo y obligatorio.

Por otra parte, el “parate” le reporta una baja de recursos al distrito, importante, con una proyección que calcula será del 40% menos en este mes.

En términos reales, de acuerdo a los datos del Gobierno porteño, abril tuvo una caída del 35%, inclusive con el arrastre de marzo que durante 20 días funcionó sin cuarentena.

A partir de hoy serán días de monitoreo. Por un lado, de los contagios que podrían derivar en una decisión más severa; por otro los económicos, donde impactará la flexibilización.

Mientras, el Gobierno porteño busca imponer un control más estricto de la salida de las personas, con control riguroso del DNI en los grandes comercios, para verificar si cada vecino circula días pares o impares según su documento. También en transporte y prometen mayor asistencia en villas y asentamiento como también en los 33 paradores que albergan a personan en situación de calle, que cuentan con unas 2.800 plazas.

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