Un despacho de la enviada especial del diario «Folha de Sao Paulo» a Gualeguaychú aportó en la edición del domingo de ese periódico una nueva perspectiva: la revelación de que la diplomacia brasileña ha tomado partido en favor del Uruguay en la disputa por la construcción de las plantas de celulosa en Fray Bentos. No sólo por la tradición de Planalto de buscar todo aquello que irrite a Buenos Aires. También porque la crisis acerca a Uruguay a los Estados Unidos y porque los cortes de accesos internacionales, que se usan también los camiones que llevan productos de ese país a Chile, van a terminar afectando la economía del Brasil. Veamos esa nota de la periodista Flavia Marreiro.
El recrudecimiento de la crisis diplomática entre el uruguay y la Argentina en los últimos días hizo que Brasil se pusiera en contacto con sus socios del Mercosur para hablar del tema e intentar destrabar la llamada «guerra de las papeleras» -el conflicto entre los vecinos por la instalación, en territorio uruguayo, de dos multinacionales productoras de celulosa-. Más allá de que la diplomacia brasileña repita que se trata de un asunto bilateral, y no del Mercosur, antes de viajar al Japón el canciller Celso Amorim conversó con todos los actores. Habló por teléfono dos veces con su colega uruguayo Reinaldo Gargano. Habló del asunto con el canciller argentino Jorge Taiana. También escuchó a Leila Rachid, canciller del Paraguay, el otro socio del bloque que contempla la disputa.
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Amorim también conversó con la cancillería de Finlandia. En el centro del conflicto está la finlandesa Botnia, una de las compañía que construye una planta en el Uruguay. Con 30% de las obras ya levantadas en la ciudad uruguaya de Fray Bentos, Botnia anunció una inversión de u$s 1.000 millones en la fábrica, la inversión más grande en la historia del Uruguay y la mayor que hayan hecho los finlandeses fuera de su país.
La preocupación finlandesa en el rumbo de la crisis también llegó al Planalto. La presidenta de Finlandia, Tarja Halonen, habló directamente con Lula en el encuentro que tuvieron el día 6 pasado.
Ultima piedra
Mientras Halonen se reunía con el presidente brasileño, el conflicto entre Uruguay y la Argentina está lejos de solucionarse. Y fue justamente Botnia la que puso la última piedra que entorpeció la tregua entre los dos países.(...)
Con las negociaciones de nuevo en cero y con los anuncios del uruguay de llevar la cuestión al Mercosur y los tribunales internacionales, se le hizo difícil a Brasilia sólo acompañar el conflicto. Uruguay dice que los piquetes le han causado perjuicios ya por u$s 400 millones. Si continuaran, hasta las exportaciones brasileñas que usan esas rutas como vía alternativa hacia Chile podrían quedar afectadas.
La intervención entre bambalinas de Amorim en una crisis de proporciones inéditas en el Mercosur ocurre en las vísperas de la cumbre América latina-Mercosur.
Programada para mayo, la reunión es considerada simbólica para las negociaciones con Europa. Más allá de exasperar las reuniones entre los socios, la «guerra» entre vecinos también causa problemas de imagen al Mercosur.
A pesar de señalar errores en las actitudes de uruguayos y argentinos, hay una cierta simpatía pro Uruguay en la diplomacia brasileña. La percepción es que una eventual marcha atrás de los finlandeses y de los españoles (dueños de la otra fábrica) puede ahuyentar negocios en el país y acercar más a los uruguayos a los Estados Unidos. Más allá de las reiteradas expresiones de sus ministros sobre un acuerdo de libre comercio con los americanos, Vázquez tiene un encuentro agendado para mayo con George W. Bush.
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