Más positivo que este comentario fue una nota de «Clarín», este domingo, que describió (y fotografió) que en edificios públicos, subterráneos y hasta hospitales no hay medidas de seguridad para el público, ni mangueras que funcionen, ni extinguidores no vencidos. Se clausuran puertas de emergencia en edificios públicos porque por allí el personal se robaría más útiles, vendas, lapiceras, papel, de los que se roban pese a salir por las puertas habilitadas. Es la Argentina, nos guste o no.
Se sigue comentando aquel título que, tras la tragedia de Cromañón, pusimos en tapa de
1) «Duhalde le pidió a Antonio Cafiero expresa- que estudie una mediación con Felipe Sola» (información posible porque Duhalde sabe que aun con dinero de la Gobernación o, en otros tiempos, del Banco Provincia de Buenos Aires, hasta fundirlo, nunca pudo representar (aun cuando ganó) a más de un ciudadano, de cada 5 bonaerenses. Si a esto se agrega que ya no domina el Banco Provincia y Solá (como debería hacer) le veta el Presupuesto que armaron sus legisladores para la elección de octubre, las chances del duhaldismo se diluyen mucho ante López Murphy y aun ante Néstor Kirchner, que dispone del dinero del Estado nacional para inmiscuirse en la provincia pero no a favor de Chiche Duhalde sino de Cristina Kirchner.
2) Aníbal Ibarra, el jefe ejecutivo de la Capital Federal dice Blank «pasó 10 días de shock impactado por la tragedia de Cromañón, el «escrache frente a su domicilio y las consecuencias devastadoras del hecho para su futuro político. Tiene que remontar desde el subsuelo y su gestión quedó condicionada a las imposiciones de sus principales aliados ( Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde que, evidentemente, no lo dejan caer).
3) «El presidente Kirchner cree que no debe demorar un minuto más de lo razonable su presentación ante la Legislatura porteña (que logró eludir, cuando la tragedia estaba más efervorizada por mínima diferencia de votos en la Legislatura). «El entorno de Ibarra dice que su jefe debe hablar el primer día de marzo», concluye Blank y agrega: «Pero ese entorno ya se anotició que las cosas deben hacerse desde ahora cuando lo disponen otros».
4) Dice el columnista que «el ibarrismo es un conglomerado político al que no le gusta el peronismo y le da náuseas el duhaldismo». Coincide la columna con analistas que sostienen que Ibarra -que ya no tenía reelección en 2007 por cumplir dos períodos de gestión de gobierno-no tenía mucho futuro político al ser el sobreviviente de un fracasado Frepaso, porque perdió en la última elección frente a Mauricio Macri en primera vuelta y ganó apenas la segunda con una fuerte inyección de subsidios con dineros públicos volcados a cada barrio donde le había ido mal en la ronda inicial. Su gestión en sí nunca fue brillante, aunque hay que admitir que tuvo la valentía de hacer buena obra donde políticamente no se aprecia, por caso un respetado mejoramiento de los hospitales públicos. Pero no tuvo picardías mínimas de gobernante como despintar las paredes de leyendas, blanquear las rayas de las calles, tapar permanentemente los baches (hechos que irritan a los porteños a quienes no les gusta una Buenos Aires maltratada). No ahora, pero a Néstor Kirchner en vísperas electorales le reprocharán sus 4 días de silencio y vacaciones frente a la misma enorme tragedia de Cromañón y las «agachadas» de su gobierno en temas externos (la médica cubana que no puede venir a visitar a su hijo pese a haberle enviado una carta personal el Presidente a Fidel Castro o, en estos días, guardar también silencio --Kirchner en lo local y la Cancillería en lo internacional siempre guardan silencio ante lo imprevisto-por declaraciones del ministro de Desarrollo, Luiz Furlan, de Brasil, sobre que la Argentina depende más de su país que ellos de nuestros mercados y que Brasil debe mirar a Estados Unidos, el ALCA y Europa y no hacia su vecino de la frontera sur. Hasta Lula da Silva amonestó a su funcionario por tal antidiplomática declaración (que dado los resultados económicos que se están obteniendo en ambos países no pareciera errada) y la Argentina, en cambio, calló. No obstante, igual a Kirchner no le enrostrarán (salvo en acusaciones generales) la tragedia de Cromañón. En cambio, Ibarra deberá llevarla para siempre en cada debate político. Para colmo, en un país sanguinario para hacer política y oposición....
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