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8 de mayo 2006 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

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Evo Morales y Benedicto XVI
WAINFELD, MARIO.
«Página/12».


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Este columnista supera en información a sus colegas comentaristas del domingo porque brinda el mejor relato de lo que ocurrió en la hermética cumbre de presidentes de Iguazú. Recoge además de boca del propio mandatario argentino -con quien revela que conversó personalmente la noche del viernes- un balance y alguna presunción sobre el futuro del tema energético. Primero, niega que Néstor Kirchner piense en seguir los pasos de Evo Morales en cuanto a una nacionalización de los recursos petroleros, algo que le sugieren asesores. «Sencillamente, no podemos nacionalizar los hidrocarburos como hizo Evo -dice Kirchner según Wainfeld-. Si caducáramos las concesiones, la propiedad revertiría a las provincias y no a la Nación. Es uno de los muchos errores de la Constitución del '94. Lo peor es que nosotros tuvimos mucho que ver. Algún día deberemos reparar ese error, cometido por inmediatismo en los '90. Habrá que hacer una reforma constitucional en serio, no sobre la reelección sino sobre temas importantes. Urgidos por tener recursos para enfrentar a Menem, consentimos la fragmentación de la soberanía sobre los recursos energéticos. Nos cegó la urgencia, no pensamos en el después. Fue como votar a De la Rúa.»

Esta es una deformación de la historia. En el debate de la reforma constitucional de 1994 ése no fue el eje de la pelea entre la Nación y las provincias. El eje fue la puja entre la provincia de Buenos Aires y el resto de la provincias por el manejo de las rentas. De lo que se trataba era de quitarle hegemonismo al distrito de Eduardo Duhalde, que se sentía ya el sucesor de Menem en la presidencia. En esa disputa gobernadores como Kirchner se alinearon con el menemismo: juntos lograron que Augusto Alasino -entonces un hombre cercanísimo a los Kirchner- fuera el presidente del bloque PJ, desplazando a Antonio Cafiero, que era el candidato de Duhalde, que había impuesto ya a Alberto Pierri como vicepresidente de la convención para vigilar a quien esa liga del interior había impuesto como titular de la convención, el riojano Eduardo Menem. El resultado más importante de esa movida fue el paquete de instituciones que convirtieron al Senado en Cámara de iniciación de proyectos tributarios, una forma de licuar el poder de la provincia de Buenos Aires en las decisiones financieras. Una cámara en donde todas las provincias tienen la misma cantidad de representantes y no representación proporcional a la población como en la Cámara de Diputados. Otro dato que detecta Wainfeld en la cabeza presidencial es que por ahora no piensa en una reforma constitucional que revierta los recursos del subsuelo de las provincias a la Nación. No dice por qué, pero es obvio: en una convención reformadora el club de las provincias se rearmaría para proteger esa propiedad con éxito parecido al de 1994. Lo que sí ronda en la mente de Kirchner es la recompra de acciones de Repsol YPF usando reservas. A fin de año, cree, el país habrá recuperado el nivel de reservas que tenía antes del pago al FMI. «Ahí se acabarán algunas discusiones insensatas sobre la racionalidad de nuestra política.» ¿Las aplicará a esa recompra de acciones? Esta iniciativa la reveló como primicia este diario y nunca ha sido negada con solvencia. Otra expresión del Presidente sobre Repsol YPF dice, siempre según Wainfeld: «Poco incidimos y poco sabemos. La información se la pedimos al gobierno español. La relación es óptima, pero es ingenuo esperar plena franqueza de quien, a su vez, negocia con nosotros». En cuanto a la reunión con Evo Morales, Lula da Silva y Hugo Chávez, el Presidente considera que fue «dura pero muy buena». Según el Presidente, Chávez «es un pícaro, pero cumple».

Sobre la crisis con Uruguay, Wainfeld usa el dato ya publicado de que el viernes, a raíz de que Brasil redujo los despachos de energía al Uruguay, este país le pidió refuerzos a la Argentina, que accedió sin chistar: «Se la dimos sin decir nada, pero Tabaré debería registrar cuánto nos necesita», dice Kirchner. Sobre el gasoducto Venezuela-Argentina, el Presidente, consigna Wainfeld, es optimista: va a estar terminado «Para 2011 o 2012». Quizá para esa fecha, imagina, sería oportuno discutir en la Argentina una reforma constitucional para sacarleslos recursos a las provincias y darlos a la Nación. Una apuesta muy a futuro, propia de un presidente al que le va bien y que, como otros en el pasado, empieza a creer que el mundo es plano.

GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».


El ensayista informa en su nota de ayer sobre un encuentro de cientistas sociales en el que participó invitado por la Academia Pontificia de las Ciencias, que preside el obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo en el Vaticano.

Grondona transmite las conclusiones a las que arribó junto con otros colegas acerca de un tema paradójico: la solidaridad entre las distintas generaciones en el mundo desarrollado y en el que todavía no lo está.

De sus observaciones se desprende que, si bien las sociedades opulentas son muy eficientes en lograr que los miembros de una misma generación disfruten del bienestar económico, no lo son tanto a la hora de transmitir los beneficios hacia los más jóvenes. En Evo Morales Benedicto XVI cambio, en algunas naciones de Africa (cuenta del testimonio de un ciudadano de allí), y en muchas latinoamericanas, existe un modelo ampliado de familia por el cual los padres se obligan a sostener a los hijos cuando están en problemas y aun a los sobrinos, cuando quedan huérfanos.

Cita Grondona el caso argentino, que se caracterizó por el tendido de una enorme red de solidaridad familiar durante la gran crisis de 2001. En cambio, en países como España, con grandes avances recientes, la estructura tradicional de parentesco se va diluyendo y da lugar a otra: los niños ya no nacen en el seno de una familia, sino como derivado de la relación entre dos progenitores que no necesariamente se han propuesto la vida en común.

La nota de Grondona reproduce un crudo testimonio llevado a esa reunión por el representante de España. «En el registro civil de su país ahora se anotan al lado del nombre del recién nacido, en lugar de su padre y de su madre, los nombres del «progenitor A» y del «progenitor B», sin alusión siquiera al sexo que, distinguiéndolos, los une.»

Grondona pretende, como confiesa al final, que se alcance un modelo mixto (supone que Latinoamérica podría intentarlo) en el que convivan el desarrollo material y la contención entre generaciones. Interesante reflexión la de ayer, aunque no tiene roce alguno con la escena política local.

MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


El columnista dedicó su nota a la crisis regional que se verificó con la nacionalización de los hidrocarburos por parte del gobierno de Bolivia. Como en otros casos, el eje de toda la nota de Morales Solá es voluntarista: preconiza que no debe haber conflictos pasando por encima, acaso con demasiada velocidad, por la estructura de los problemas. Por ejemplo, ayer sostuvo que «es hora de terminar con el conflicto de las papeleras», sin explicar por qué ni cómo.

En el caso del gas que Bolivia le provee a Brasil, aporta un dato: Lula y Kirchner habían ido a Puerto Iguazú con la decisión de suspender las importaciones de ese fluido. Tal vez sea una amenaza imaginada una vez que se supo el resultado el encuentro. Es cierto que la nacionalización fue abrupta y se podría haber negociado (en rigor, se la está negociando). Pero Brasil tiene poco derecho a impugnarla, por lo menos hasta que se privatice Petrobras. Nadie habló de eso nunca.

En cuanto al precio, ya se consignó en este diario un problema inevitable: con índices de pobreza alarmantes y rodeado de grandes productores de soja que nadan en superávit fiscal, ¿cuál sería la razón por la cual Morales debería seguir cobrando u$s 2,70 el millón de BTU de un producto que en Estados Unidos se paga u$s 12? A la vez, ¿cómo fijaría el precio que se le antoja si no se trata de un «commodity»? Es decir: el gas sólo puede venderse a un mercado que, previamente, debe estar conectado mediante un caño. Teniendo en cuenta estas variables, era muy difícil que no hubiera un acuerdo, aun cuando lo de Morales haya desatado una crisis.

Morales Solá dice que Kirchner aspira a pagar u$s 4,50 el millón de BTU a Bolivia.

En rigor, depende de lo que pague Brasil, que es el mayor consumidor. Dice también que el gobierno argentino tiene un límite que son las provincias gasíferas que reciben un precio de u$s 1,50 por el mismo producto. En rigor, lo que resulta distorsivo es que ése sea el producto que se paga a Salta o a Neuquén para mantener el mercado argentino aislado del internacional. Tarde o temprano, los gobernadores lo harán saber.

Otro párrafo en el que insiste con una idea del periodista es el de la salida del Uruguay del Mercosur. Esa salida no sería, sin embargo, por la crisis de las papeleras, sino por la desigualdad de tamaño de las economías de la región. En una Europa industrializada, el equilibrio se logra mediante el comercio de productos manufacturados. Algo imposible con países básicamente agrícolas. Es cierto que eso puede producirse, pero los costos para ese país serían altísimos.

Por lo pronto, el tratado de Asunción impone que quien quiera denunciarlo debe seguir ofreciendo un mercado sin barrera arancelaria alguna a sus ex socios, pero debería comenzar a pagar impuestos por sus exportaciones hacia ellos. Aporta algunas informaciones más Morales Solá en su nota de ayer. Por ejemplo, que es probable que Kirchner viaje en junio a España. Sugiere que su rol cambió desde la crisis de Bolivia: ahora es una especie de abogado informal de Repsol por delegación de José Luis Rodríguez Zapatero.

Lo mejor de la nota es señalar que el problema no es Morales sino Chávez, frente a quien fracasaron todas las estrategias de contención. Si es que las hubo. El columnista describe al personaje casi como el único líder regional que, aun por la vía de la inestabilidad, lleva adelante una política internacional clara y decidida.

VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».


El columnista centra su análisis de la crisis en las relaciones de los países del Cono Sur en la mirada de los Estados Unidos. Revela que el embajador de ese país ante la OEA, John Maisto -que fue asesor de Condoleezza Rice en el Consejo de Seguridad Nacional para asuntos latinoamericanos-, viene al país con la misión de decidir si es posible que Lula da Silva y Néstor Kirchner puedan cumplir con su promesa de «contener» los exabruptos de Hugo Chávez. Este mandatario ha desarreglado en un mes la Comunidad Andina de Naciones y el Mercosur con su renuncia al primero de los sistemas y luego patrocinando la nacionalización de los hidrocarburos de Bolivia.

Según Van der Kooy, Washington duda de que puedan hacerlo, a la luz del desarreglo regional que ha promovido Chávez. El apoyo al programa nuclear de Irán en que se ha embarcado el bolivariano y la actitud que tomen Brasil y la Argentina será seguramente la prueba de fidelidad que reclamará el gobierno Bush. Con ingresos petroleros por u$s 65 mil millones en 2005 y u$s 30 mil millones de reservas, Chávez ha sido el mejor amigo de Lula y Kirchner. Pero estos presidentes, afirma el columnista, transitan por el calvario de la reelección, y la amistad con el venezolano empieza a causarles más problemas que beneficios.

Van der Kooy tiene una versión de los diálogos en Iguazú entre los cuatro presidentes y recoge algunos curiosos, como cuando Lula se queja ante Kirchner de que Chávez le hizo lo que Tabaré a Kirchner: desairarlo después de que lo apoyase en las elecciones.

Sobre la crisis por las papeleras, el columnistase enfila entre los críticos del acto de Gualeguaychú, al que califica de «convocatoria política inútil», aunque reconoce un tono moderado en el discurso del Presidente. También le reprocha a Tabaré Vázquez las críticas «batllistas» a la Argentina y haber movido a los militares para defender el puente de Fray Bentos ante la marcha de hace diez días.

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