Comentarios políticos de este fin de semana
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Luisa González: "América Latina debería construir un bloque como la UE, más allá de la ideología de los gobiernos de turno"
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Sobreseyeron a Claudio "Chiqui" Tapia en una causa por presunto lavado de dinero
Cristina de Kirchner
«Página/12».
«Clarín».
Repite -como otros- la hipótesis del complot de Bush, para castigar, en su percepción, el intento de Nicolas Sarkozy y sus amigos argentinos de intervenir en Colombia, reflotando al Hugo Chávez derrotado en el plebiscito constitucional.
MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».
Este columnista se indigna por las explicaciones que da el gobierno, fiel a su misión de escandalizar a sus lectores con ademanes del tipo «¡Qué atroz Chávez!» Igual, es el columnista que más datos aporta: 1) Que Kirchner (Néstor) cree que desde el primer valijazo de agosto pasado todo es una patraña del espionaje de los EE.UU. para perjudicarlo a él. 2) Pone la mirada sobre Tom Shannon, subsecretario de Bush para América Latina, hasta ahora el mejor amigo de los Kirchner -la recibió a la Presidente en Nueva York en su último viaje-, raramente ausente en los actos de asunción cristinista, que ocurrieron en la misma semana cuando estaba por el barrio, Brasil, Chile, pero no tocó Buenos Aires. 3) Consigna el dato del fin de semana, que el embajador Anthony Earl Wayne no será ya más recibido por los funcionarios nacionales, salvo por el canciller Jorge Taiana. Desde que asumió, el representante de los Estados Unidos se hizo popular apareciendo todos los días en gacetillas y fotografías con funcionarios de diversos niveles de todo el país. Se acabó, dijeron los Kirchner cuando se enteraron de que el viernes, lejos de suspender el cóctel de fin de año con periodistas, Wayne aprovechó la ocasión para responder a las críticas de la Presidente a lo que había llamado «operación basura».
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».
Dedica la entrega a un dilema gnoseológico: ¿son los Kirchner lo que parecen o son, en el fondo, otra cosa? Frente a eso -como en todo- están los idealistas, que creen que la verdad está en la retina de quien observa. Los realistas, en cambio, creen que las cosas son lo que son, con prescindencia de quien las observa. Por la calle, el público, finalmente, tiende a creer que los Kirchner son más lo que parecen ser y no otra cosa.




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