27 de febrero 2006 - 00:00

Compleja situación tras reforma en Legislatura

Desde su sanción el miércoles y, sobre todo, este fin de semana se han acrecentado las consecuencias de la sanción de la ley de reforma al Consejo de la Magistratura del que dependen los jueces. Ya está promulgada en un solo día -lapso sorprendente porque tenía 10- por el Poder Ejecutivo. Como otras decisiones presidenciales entidades como ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina) protestaron porque tal aprobación generó un nuevo sentido al concepto de «oposición al gobierno (a este gobierno)» en el periodismo pasó a ser si no denigrante sí despectivo y de menor categoría. Pese a la reacción de la sociedad, este gobierno también ahora seguirá adelante porque cuando hiere, al gobierno le agrada. El concepto que más predominó en estos días -inclusive en voceros oficiales- es que más que usar la reforma el presidente Kirchner quiso medir lealtades, en quien confiar con vistas a su posible reelección de 2007. Inclusive un columnista -tras dialogar con el Presidente- escribió que «lo divierte» forzar adhesiones comprometedoras hacia el gobierno. Lo hizo alguna vez con los gobernadores a los cuales supeditó el otorgarles el dinero, común a todos pero manejado por el gobierno, a que concurrieran a determinados actos oficiales antes de la última elección. Los subalternizó al dinero de la Casa Rosada, como luego haría con intendentes municipales.
 
De la misma forma necesitaba sólo 16 votos para sancionar la reforma y logró 33 que, por la índole anticonstitucional de la ley aprobada, quedan totalmente expuestos, como los 113 propios, para volver a ser opositores y por tanto, les queda seguir acompañando o el escarnio. Si por gozar del poder y del dinero oficial votaron algo contra la Constitución ¿qué otro pedido les puede hacer Kirchner que no se lo voten cuando ya los «escrituró» y si se alejan quedan como apóstatas y sin techo? Se concretó en la votación en Diputados algo mucho más amplio de lo que se hizo en la Casa Rosada con Eduardo Lorenzo Borocotó tiempo atrás, cuando quedó entre la adhesión para sobrevivir o la muerte política.

Ninguno presentó mejor la situación este fin de semana que el columnista Mariano Grondona, realmente impecable. Joaquín Morales Solá -públicamente vilipendiado pero privadamente reivindicado, aunque no se entere nadie- trae algo no habitual como ser conceptos textuales del Presidente, algunos sorprendentes y otros lógicos. El columnista logra las declaraciones en esta nueva categoría que creó Kirchner, el «periodismo de Primera B» donde militarían los que se atreven a ser independientes «y opositores», algo que lo vuelve a poner en ubicaciones satelitales porque si algo desprecia la sociedad es a los conversos o a los que se doblegan. Con el poco relevante tema de una presunta comisión para reformar impuestos la semana anterior el Presidente llamó no menos de 5 veces al «prestigioso» matutino «Clarín». Parecía una crítica -«Clarín» la aprovechó para cepillarse un poco tanto hollín- pero envolvía un elogio al medio que se le doblegó a cambio de enormes favores económicos y hasta leyes que ha recibido.

Igual Morales Solá tampoco escapó a las estrategias de eliminación de opositores de Néstor Kirchner quien le halagó para que lo transcriba -y lo transcribe- que «López Murphy es un hombre honesto y el único de la oposición que sabe de qué habla». Lo había atacado pero suaviza y alaba porque siente que hacerlo es inocuo. Además le perjudicó imagen pública. Si Ricardo López Murphy hubiera tenido una brillante actuación electoral en la provincia de Buenos Aires y Elisa Carrió o Mauricio Macri una mala en la Capital, el halago hubiera sido al revés, sin duda. Sabe el Presidente que López Murphy quedó descolocado por la mala elección bonaerense, que tiene que forzar declaraciones detonantes para tratar de volver a equilibrarse a Macri y a Jorge Sobisch o lograr impactos tipo Carrió. Que muchos del centroderecha lo quieren junto a sí es obvio -porque efectivamente es un hombre honesto e inteligente- pero no le van a ceder el primer puesto. Kirchner, al halagarlo, sabe que no coincidirá con él por las ideas de Murphy. No intenta borocotizarlo pero por lo menos hacerlo «boro» o al menos «bo» con tales alabanzas. En definitiva al Presidente le agradaría restárselo a Macri y Sobisch y oscurecer más a la oposición, cualquiera sea, que lo pone iracundo con sólo que intente ejercer tarea política o periodística.

Los comentarios de este fin de semana, además, giran en favor de que «billetera derrota a galán» y que frente a populismos de derecha o izquierda con plata sería una epopeya ganarles una votación parlamentaria o una elección. No sólo, como fue en esta oportunidad, contra la Justicia -¡nada menos!- que quedó mutilada después del voto del miércoles. Países beneficiados con dinero externo en Sudamérica, salvo Chile, Brasil y quizás Uruguay, en lugar de convertir en una bendición la inesperada situación externa, ven afectada la democracia y sin mejora para el futuro por el mal uso que se le da a la abundancia que les llega desde que China e India consumen más alimentos e importan materias primas en abundancia. Aquí se compran votos para leyes violatorias de la institucionalidad y hasta se compra de más. Los petrodólares del otro populista de izquierda, Hugo Chávez de Venezuela, se usan para influir en procesos electorales como el peruano o financiar a una scola de samba de Brasil para este carnaval, indistintamente, y mantiene el chavismo 70% de venezolanos en la pobreza. Pero se admite que Chávez es peor. Acaba de proclamarse «hermano» y concretar inversiones comunes con Mahmud Ahmadinejad, el premier de Irán que, está complicando al mundo al crear armamento nuclear propio, negó el Holocausto judío y quiere sacar de Oriente a Israel. (Ver Comentarios políticos de este fin de semana)

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